Editorial

martes 5, marzo 2019 • 12:00 am

La conducta de los amaños debe cambiarse

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Pareciera que en El Salvador vivimos bajo la “cultura del amaño”, de creernos los vivos y aprovecharse de cualquier situación para tomar ventaja del Estado, de las autoridades o de nuestros conciudadanos. La decepción es generalizada en todos los ámbitos de la vida nacional, desde la política hasta el deporte.

Quizás una de las decepciones más grandes de la sociedad salvadoreña fue la denuncia de amaños en el fútbol, precisamente de los llamados a representar dignamente al país con su uniforme de la Selección Nacional. La palabra “amaños” se volvió popular desde entonces.

Ahora ha surgido con los hechos ocurridos en la Lotería Nacional de Beneficiencia, donde dos gerentes y un interventor de Hacienda fueron acusados por la alteración de resultados de 59 sorteos que realizó la institución entre 2016 y 2017.

Ciertamente los amaños en la política y en el Gobierno se llaman corrupción y usualmente son condenados por toda la sociedad. Pero realmente la ciudadanía se debe preguntar sobre ese comportamiento de “amaño” permanente que practicamos a la hora de conducir, a la hora de hacer negocios y a la hora de aprovecharse de los demás. Denuncias abundan, si no miremos el caso de la captación ilegal de fondos que se investiga. Preocupante.