Editorial

miércoles 20, junio 2018 • 12:00 am

La barbarie de EE.UU.: separar a niños migrantes

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Estados Unidos, bajo la administración Trump, se está convirtiendo en todo lo opuesto a lo que históricamente ha criticado como una nación de libertad, que acoge a los perseguidos de todo el mundo.

La decisión de separar a más de dos mil niños migrantes de sus padres es un acto de crueldad brutal, que viola todas las convenciones internacionales y que muestra a una administración carente de empatía y de respeto hacia la humanidad entera. Son seres humanos que huyen de la violencia en sus países solo para encontrarse una barbarie administrativa provocada por una retórica antiinmigrante, racista y discriminatoria.

Amnistía Internacional advertía ayer que “lo que se está haciendo en contra de esos niños, de las familias, de los padres y de las madres a las que se les han arrebatado de sus propias manos sus pequeños hijos e hijas es tortura bajo la ley internacional y bajo las leyes de Estados Unidos”.

Y así es. No hay crueldad más grande que separar a los niños de sus padres en circunstancias tan vulnerables. Estados Unidos, bajo Trump, está repetiendo los errores de la II Guerra Mundial cuando se les negó refugio a los judíos perseguidos por los nazis y encerró a los japoneses americanos en campos de concentración.

El gobierno salvadoreño debe proteger y exigir el respeto a la integridad y dignidad de estos niños.