Editorial

martes 19, septiembre 2017 • 12:00 am

La admirable reacción de los guatemaltecos

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Guatemala le ha dado una lección a sus vecinos centroamericanos de cómo un pueblo reacciona con rabia y fuerza ante los abusos del poder ya sea de su presidente o de sus diputados.

Hace poco más de dos años, el presidente Otto Pérez Molina renunciaba en medio de gigantescas protestas derivadas de las escandalosas  revelaciones de una red de corrupción que involucraban al mandatario y su vicepresidenta, Roxana Baldetti. Ambos hoy guardan prisión por innumerables casos de corrupción.

En los últimos días, los guatemaltecos han salido nuevamente a las calles para protestar, primero porque el Congreso mantuvo la inmunidad del presidente Jimmy Morales, acusado de delitos  electorales cuando dirigía su partido político. Luego el mismo Congreso derogó una serie de leyes que favorecían a los secretarios generales de los partidos y esencialmente, hicieron un pacto para protegerse de sus abusos. Miles de guatemaltecos se indignaron y salieron a las calles a protestar. Los diputados tuvieron que revertir las reformas y pedir disculpas por lo hecho.

Tristemente en El Salvador parece que hace rato la indiferencia y la apatía mantiene en una triste pasividad a la inmensa mayoría, pese a los abusos evidentes del poder. Hay que ver la crisis guatemalteca con preocupación porque también trae inestabilidad a la región, pero la pasión de su pueblo por no permitir abusos es admirable.