El poder sin controles y sin frenos y contrapesos, es un banquete exquisito para los que abrazan la tiranía y desprecian la democracia. Al parecer los salvadoreños tienen memoria corta y pronto se han olvidado de las tiranías que condujeron al conflicto armado, pero como no recordar la prepotencia  con la que actuaban algunos miembros de la Guardia Nacional o el Ejército, en la que se dieron desapariciones y en ese contexto también ocurrió la masacre del 30 de julio 1975 a los estudiantes de la UES que disentían con las políticas represivas  del gobierno.

Opinión

La acumulación del poder corrompe absolutamente Ciertamente fueron elegidos para administrar la cosa pública con rectitud, eficiencia y transparencia, valores que han sido ausentes en el pasado como lo son en el presente…

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios @Jaime_RO74

miércoles 8, septiembre 2021 • 12:00 am

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El poder sin controles y sin frenos y contrapesos, es un banquete exquisito para los que abrazan la tiranía y desprecian la democracia. Al parecer los salvadoreños tienen memoria corta y pronto se han olvidado de las tiranías que condujeron al conflicto armado, pero como no recordar la prepotencia  con la que actuaban algunos miembros de la Guardia Nacional o el Ejército, en la que se dieron desapariciones y en ese contexto también ocurrió la masacre del 30 de julio 1975 a los estudiantes de la UES que disentían con las políticas represivas  del gobierno.

Se debe tener presente la dictadura de 1932-1944 que en la figura de una sola persona se concentró todo el poder del Estado, y se aplacaba con el peso del ejercito todo disidencia al gobierno, de manera que los compatriotas de aquel entonces no podían hablar nada contra el presidente Maximiliano Hernández Martínez, porque lo pagaban con su vida. Pero la acumulación de ese poder no provenía de elecciones libres, ya que Hernández Martínez, nunca fue elegido por el pueblo excepto cuando fue vicepresidente junto al presidente Arturo Araujo.

Para las elecciones de enero de 1935. Hernández Martínez se presentó como candidato único y violentando la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia mediante decreto legislativo, solicitó ser elegido por los diputados por esa vez y única vez, de modo que no le importó que la Constitución prohibiera mediante cláusula pétrea la reelección presidencial. Pero cuando se pensaba que esa alteración al orden constitucional concluiría ahí, no fue así, sino que  para el año 1939 mandó a confeccionar una nueva Constitución que le permitiera mantenerse en el poder, por ello incorporó en el Art 91 la excepción siguiente.

“Excepcionalmente, y por exigirlo así los intereses nacionales, el ciudadano que habrá de ejercer la Presidencia de la República del primero de marzo del corriente año hasta el primero de enero de 1945, según esta Constitución, será electo por los Diputados a la Asamblea Nacional Constituyente, sin que por esta única vez tengan aplicación las incapacidades a que se refiere el artículo 94” de manera que un dictador no se mide por la popularidad, sino por la ambición descontrolada de querer acaparar todo el poder, por lo tanto no esta interesado en cumplir con la Constitución sino en cumplir con sus caprichos a como de lugar.

Las buenas obras que pudo haber efectuado el Presidente Maximiliano Hernández Martínez en favor de El Salvador, no lo eximen de la tiranía que impuso a todo una nación en la que varios cientos de vidas fueron masacradas con el fusil, solo por mantenerse en el poder.

De ahí que el constituyente de 1983 tomando en cuenta todos estos resabios en la que se mancillo la democracia por hombres con sed de acumular poder, formaron un cinturón de artículos que conforman el sistema y forma de gobierno así como la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia en la que se estableció la prohibición de la reelección inmediata para garantizar el principio de alternabilidad en el ejercicio de la Presidencia. Esta finalidad esta definida en los artículos 75 ordinal 4° Que sanciona a quienes promuevan la reelección presidencial continua; el art 88. Que afirma que dicho principio “es indispensable para el mantenimiento de la forma de gobierno y sistema político” y que su violación “obliga a la insurrección”; El art 131 ordinal 16° Que ordena a la Asamblea Legislativa a “desconocer” al Presidente de la República que continúe en el cargo a pesar de la terminación de su período.


Así mismo el art 152 prohíbe competir aquellas personas que ha ejercido por 6 meses la presidencia, del mismo modo el art  154.  Fija la duración del período presidencial en 5 años y “ni un día más”  pero como si esto fuera poco el constituyente lo reforzó con el art 248 donde determino de forma inequívoca, que no podía reformarse ni por la vía derivada ni por decreto legislativo, lo concerniente al sistema de gobierno y la alternabilidad en el ejercicio de la presidencia. De ahí la Sala Constitucional emitió la sentencia de Inc. 163-2013 sobre el art 152 ordinal 1° del 25 de junio de 2014 en la que prohibió la reelección inmediata.