Muchos se imaginan la vida de los futbolistas al flash de las cámaras, firmando autógrafos, viviendo en una zona bien y embolsándose mucho dinero haciendo poco; pero el salvadoreño Kevin Santamaría, que actualmente milita en el Suchitepéquez de Guatemala, ha roto el mito, al destaparse en una entrevista concedida el sitio RelatoGT, donde cuenta las limitantes que sufrió en su infancia y que tampoco la vida ya como “profesional” es la fantasía que pintan.

Deportes

Kevin Santamaría revela las limitantes que sufrió en su infancia

Astrid Mejía

viernes 4, mayo 2018 • 12:00 am

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Muchos se imaginan la vida de los futbolistas al flash de las cámaras, firmando autógrafos, viviendo en una zona bien y embolsándose mucho dinero haciendo poco; pero el salvadoreño Kevin Santamaría, que actualmente milita en el Suchitepéquez de Guatemala, ha roto el mito, al destaparse en una entrevista concedida el sitio RelatoGT, donde cuenta las limitantes que sufrió en su infancia y que tampoco la vida ya como “profesional” es la fantasía que pintan.

“Cuando tenía cuatro años sus padres se divorciaron. Se fue a vivir junto a su papá, su abuela y dos tíos a una humilde casa en donde muchas veces engañaron al estómago porque no había recurso suficiente para comer los tres tiempos”, relata el medio guatemalteco, cuya apuesta es abordar historias de quienes se sienten excluidos de los medios convencionales.

“Cuando Kevin era un niño su padre sufría serios problemas de alcoholismo. Hubo noches en los que tuvo que dormir en un camión, rodeado de otras personas y sin comer. Pese a que esto pudo acarrearlo a los vicios y otro tipo de vida, persiguió sus sueños y hoy es uno de los iconos del club mazateco”, continúa.

Ya en la adolescencia tampoco le alcanzaba para pagar los $5 que le exigía acudir a los entrenamientos de C.D. FAS y tampoco pudo continuar su carrera en Educación Física al no poder costearla. Solo hizo un año.

Pero en 2010 debutó en la Primera División de El Salvador con Isidro Metapán y cuatro años más tarde pudo irse a jugar al extranjero, precisamente al equipo venado.

Todo marchaba bien, pero al año de jugar en el fútbol chapín, fue sancionado 24 meses por dopaje al dar positivo a una sustancia llamada Dimetil, contenida en suplementos vitamínicos. Así perdió la oportunidad de irse a la MLS y de jugar la Copa Oro con la selección en la era de Albert Roca.


Fue otro período duro, con limitantes económicas para su familia (esposa y dos hijas), pero siempre tuvo la esperanza de volver a jugar. El Suchi le volvió a abrir las puertas este año al cumplir la sanción y ahora lucha porque el equipo no descienda como tantas veces le tocó en la vida al futbolista.