Cuando el Señor Jesucristo inició su ministerio, lo hizo con el discurso de la montaña, dirigiendo su enseñanza hacia el corazón de la humanidad, por ello dijo; Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. (Mateo 5:3-7).

Opinión

Justicia y educación

Jaime Ramírez Ortega / Consultor legal y de negocios @Jaime_RO74

miércoles 10, marzo 2021 • 12:00 am

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Cuando el Señor Jesucristo inició su ministerio, lo hizo con el discurso de la montaña, dirigiendo su enseñanza hacia el corazón de la humanidad, por ello dijo; Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. (Mateo 5:3-7).

Ciertamente El Salvador, ha entrado en una dinámica complicada debido que ahora se acumula y se concentra el poder en la figura del presidente, es entendible que miles de ciudadanos estén molestos por la brecha de la desigualdad, la pobreza y la ausencia de oportunidades que no supieron coadyuvar cuando estuvieron en el poder los partidos PCN, PDC, ARENA y el FMLN, pero no por ello se debe tomar la justicia como arma de vendetta, tampoco estoy diciendo que se debe quedar impune todos los actos de corrupción pasados y presente, que han cometido algunos funcionarios.

Todo acto de corrupción y nepotismo, debe combatirse y perseguirse y los primeros en dar el ejemplo son los que ahora detentan el poder, porque han arribado a la función pública por la vía democrática, debido al cansancio generalizado de la ciudadanía hacia los partidos políticos que no dieron respuesta a las necesidades de los sectores más vulnerables, sino que se enriquecieron,  por lo tanto los ojos de los que votaron y no votaron por el partido Nuevas Ideas que encarna la figura del presidente Bukele, estarán sobre cada decisión que ahora tomen, y de por si ya llevan a cuesta la corrupción que se le ha señalado al gobierno.

De modo que el poder, no es para vengarse, ni para perseguir a los que ahora disienten con el presidente Bukele, sino para infundir aliento y esperanza,  para reducir la brecha de la desigualdad, pero no regalando necesariamente alimento o dándole en la boca de comer a la ciudadanía, sino creando las condiciones para que todo salvadoreño pueda accesar a las oportunidades y no solo los políticos, sus amigos y parientes.

Lo anterior puede cambiarse creando un sistema educativo más justo y equitativo, es decir invertir en una verdadera reforma educativa cuyo enfoque sea trabajar en la mentalidad de las nuevas generaciones.

De manera que desde la primera infancia se les enseñe a pensar y a crear de la nada, para que cuando estos niños lleguen a cierta edad, generen su propia riqueza mediante la inventiva, dicho con otras palabra que sean emprendedores y generadores de empleo, alejados de la idea que el papá Estado les resolverá todos sus necesidades, dado que esto último le hizo mucho daño a las naciones que abrazaron el Comunismo y el Socialismo del Siglo XXI, que después de ser naciones prósperas y pujantes, como el caso de Cuba, que en los años 50 tenía la renta per-cápita de Austria, igual ocurrió con Venezuela, después de tener la mayor reserva de petróleo ahora es una nación destruida.


Creo que debemos aprender de los malos ejemplos para que no repitamos en El Salvador, lo trágico de otras naciones.  No se necesita ser tan letrado para saber que así como va el incremento de la corrupción y los gastos corrientes que están por encima de lo que se percibe en conceptos de tributos,  el país se dirige  a la miseria más de la que ahora se vive, sobre todo porque la clase política no quiere cambiar el estilo de vida en los emolumentos que reciben, los funcionarios públicos ganan salarios como de países desarrollados, pero sus aportes al crecimiento del país, es de subdesarrollo, dado que no son significativos, por esa razón se necesita invertid más educación, que en seguridad.

Es fundamental que se dirija una porción más grande del presupuesto para mejorar las infraestructura de las escuelas, dinero que también servirá para capacitar a los docentes en las nuevas tecnologías educativas,  y en nuevas modelos de enseñanzas enfocados en descubrir talentos, pero también es importante trabajar por darle conectividad a  los estudiantes de escasos recursos, solo así tendremos una sociedad más preparada.