Violaciones sexuales, torturas físicas y morales, reclutamientos de menores por las pandillas, asesinatos y una larga lista de sufrimientos que impulsan hasta el suicidio, forman parte del extenso informe titulado “Sin salida”, documentado y expuesto por la respetable organización “Médicos sin Fronteras” (MSF), al relatar los mil y un padecimientos que sufren los migrantes centroamericanos, tanto a su paso por territorio mexicano, como en los albergues que el gobierno de esa república ha dispuesto en ciudades fronterizas con los Estados Unidos, como parte del programa “Quédate en México”, suscrito entre los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump, respectivamente.

Opinión

Horroroso calvario del migrante

Armando Rivera Bolaños / Abogado y Notario

lunes 24, febrero 2020 • 12:00 am

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Violaciones sexuales, torturas físicas y morales, reclutamientos de menores por las pandillas, asesinatos y una larga lista de sufrimientos que impulsan hasta el suicidio, forman parte del extenso informe titulado “Sin salida”, documentado y expuesto por la respetable organización “Médicos sin Fronteras” (MSF), al relatar los mil y un padecimientos que sufren los migrantes centroamericanos, tanto a su paso por territorio mexicano, como en los albergues que el gobierno de esa república ha dispuesto en ciudades fronterizas con los Estados Unidos, como parte del programa “Quédate en México”, suscrito entre los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump, respectivamente.

Según ese testimonio aterrador, la población migrante que sale en busca del ansiado “sueño americano”, solo llega a toparse con situaciones mucho más duras y agobiantes, en territorio azteca, que las que padecían en sus lugares de origen, como Guatemala, Honduras y El Salvador, a juzgar por las declaraciones públicas del doctor Marc Bosch, coordinador general de Programas de MSF en América Latina.

De acuerdo al informe en comento, publicado en este importante medio, en su edición del miércoles 12 de febrero, se resalta el dato de que “solo en los primeros nueve meses de 2019, el número de casos de violencia sexual (277), atendidos por MSF aumentó el doble (134 %) en relación al mismo período de 2018”, o sea, es un dato que concuerda en forma directamente proporcional al crecimiento de migrantes hacia el norte. Mujeres y niñas adolescentes no se escapan de la impudicia sucia y criminal de los agresores sexuales, asaz abundantes en los municipios de Nuevo Laredo y Matamoros, en el estado de Tamaulipas,  que son los sitios donde  funcionan los mayores y mal llamados “albergues”, para quienes han solicitado asilo por hechos violentos en sus respectivas patrias centroamericanas y que deben esperar, bajo amenazas y en un clima de inseguridad y abusos, que por fin los gobernantes estatales al otro lado de la frontera les resuelvan sus peticiones, mismas que no son analizadas con prontitud, pues transcurren meses sin recibir respuesta, aumentando con ello las tensiones emocionales, mientras son víctimas de extorsionistas, malandrines de toda calaña y hasta de los mismos empleados de los albergues. Según MSF, han detectado que ante tales condiciones estresantes y de abierto acoso físico, económico y sexual, mujeres de nuestras naciones, en un alto porcentaje (37% de las albergadas), habían pensado en quitarse la vida ante las torturas psicofísicas de estar bajo peores condiciones que en sus sitios de nacimiento.

El horroroso panorama trazado en el informe de MSF debe ser un punto de reflexión y de acción urgentísima, por parte no solo del gobierno actual sino de toda la sociedad salvadoreña y, más aún, de toda la sociedad centroamericana, que debe acudir en auxilio, de quienes  por haber sido víctimas del accionar delincuencial, se vieron compelidos involuntariamente a buscar la senda del exilio hacia Estados Unidos, solo para ser objeto y sujeto de abusos en su recorrido y finalmente, en los propios bordes fronterizos, por medio de un programa suscrito en enero de 2019 y que, para el presidente AMLO de México, le significa recibir de la administración estadounidense, millones de dólares al año, pero sin beneficiar a nuestros migrantes, tal como refleja ese informe aterrador de MSF recabado tras realizar centenares de entrevistas y reportes de atención a más de…¡veinte mil migrantes centroamericanos detenidos en esos albergues, peligrosos e insalubres!

Nos llama poderosamente la atención, que hasta el momento de escribir este duro y conmovedor comentario, ni la cancillería salvadoreña, o nuestros consulados en Nuevo Laredo y Matamoros, mucho menos los encargados del gabinete de Seguridad Pública del actual gobierno nuestro, se hayan pronunciado o hecho algo con respecto a esta situación angustiante y perjudicial, que afecta a centenares de compatriotas, en especial, las clases más vulnerables como mujeres, adolescentes y niños, victimizados por miembros pertenecientes a bandas del crimen organizado quienes, según MSF, penetran armados a los albergues, aunque haya presencia policial.

Bueno, eso no lo extrañamos mucho, porque se han sabido casos similares en el patio criollo y hasta presenciamos, recientemente, una reprochable irrupción militar y policial en el recinto legislativo…