La extesorera también fue condenada a resarcir $130,000 y su hermano, en su condición de contador, la suma de $30,000. / Jaime López.

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Hermanos condenados por desviar $160,000 de una empresa de plástico a sus bolsillos Uno de los condenados renunció a la compañía para dedicarse a ser pastor de una iglesia evangélica y ahí fue que se descubrió el ilícito.

Jaime López

viernes 11, junio 2021 • 3:14 pm

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Francisca Virginia Pérez Hernández fue condenada a cuatro años de prisión y su hermano, Juan José Pérez Joyas, a dos años y seis meses de prisión, tras ser encontrados culpables del delito de administración fraudulenta en perjuicio de Plásticos Diversos S.A de C.V. localizada en San Salvador, según falló el Tribunal Quinto de Sentencia de San Salvador.

Francisca Virginia laboraba como tesorera y Juan José, como contador público de la compañía, quienes en su condición, extrajeron $160,000 de sus ingresos diarios en dos años y un mes.

Los hechos que se les atribuyeron ocurrieron entre el 1 de enero de 2017 y el 31 de enero de 2019. En ese periodo, Francisca Virginia captaba todos los ingresos que la empresa tenía de la venta de productos plásticos desechables que vendían: dinero en efectivo, cheques, transferencias bancarias y otros pagos.

El detalle era que Francisca Virginia en el periodo de los hechos, de todos los ingresos, se dejaba el efectivo y en sus informes a los accionistas los hacía ver que eran depositados en las cuentas bancarias.

A Pérez Joya, Fiscalía no pudo demostrarle que tomó dinero de las ventas del periodo en cuestión, pero durante ese tiempo calló, no alertó a los accionistas del dinero que no se estaba depositado en las cuentas bancarias y que él veía reflejado en la contabilidad que llevaba.

Los propietarios supieron del desfalco de la industria, cuando Juan José Pérez renunció a su cargo de contador, para dedicarse a la tarea de pastor de una iglesia evangélica y el profesional que lo relevó encontró que las cuentas en contabilidad no cuadraban con los ingresos en banco.


A raíz de esa irregularidad, la administración de la compañía ordenó que se realizara una auditoría y una pericia financiera contable, la que constató el faltante de dinero.

Tras ser encontrados culpables, la extesorera también fue condenada a resarcir $130,000 y su hermano, en su condición de contador, la suma de $30,000.