La inclusión de funcionarios del Gobierno en la Lista Engel, la condena estadounidense a la sentencia de reelección presidencial inmediata y la negativa de la Corte Suprema de Justicia a extraditar cabecillas de la MS-13 han sido hechos que han marcado la relación entre los gobiernos de El Salvador y Estados Unidos.

Política

¿Hacia dónde va la relación entre EE.UU. y El Salvador? Tres estudiosos de la política salvadoreña opinan sobre los efectos y caminos luego de la Lista Engel y las marcadas diferencias en la visión democrática de ambos gobiernos.

Yolanda Magaña

lunes 27, septiembre 2021 • 5:15 am

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La inclusión de funcionarios del Gobierno en la Lista Engel, la condena estadounidense a la sentencia de reelección presidencial inmediata y la negativa de la Corte Suprema de Justicia a extraditar cabecillas de la MS-13 han sido hechos que han marcado la relación entre los gobiernos de El Salvador y Estados Unidos.

Las expresiones verbales del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, y de la representante del gobierno estadounidense en El Salvador, Jean Manes, durante las últimas semanas, han sido muestras.

¿Hacia dónde va esta relación y en qué afectará a los salvadoreños? El distanciamiento no implicaría en ningún momento un rompimiento: Napoleón Campos, estudioso de la política exterior salvadoreña, valora mucho que Manes haya reconocido públicamente que hay tres millones de salvadoreños en los Estados Unidos. Una ruptura, dice, es impensable. Nayda Medrano, politóloga salvadoreña, ve un rostro mediático y visible de la relación entre ambos gobiernos, pero también uno real, que “plantea una serie de espacios de diálogo y coordinación”. Pone un ejemplo: el Estatus de Protección Temporal (TPS).

EE.UU. va a colocar a los actuales y futuros señalados en la lista Engel bajo las sanciones financieras previstas en la Ley Magnitsky”. Napoleón Campos, experto en política internacional

Vínculos se pierden.

Michael Paarlberg, profesor y experto en política latinoamericana, cree que cada vez hay menos razones para evitar un choque. Piensa que el problema fue el cruce de la línea roja: la reelección. “No es cuestión de la reelección en sí, sino la intención detrás, de cambiar las leyes que limitan al poder Ejecutivo a perpetuar su mandato”, dice.

Pese a ese cruce, Paarlberg explica que el gobierno de Biden tomó “la estrategia de esperar y ver si el gobierno de Bukele puede ser un socio en algunos aspectos”. La espera, sin embargo, se ha enfrentado con la desaparición de vínculos concretos como la Fiscalía General y la Corte Suprema de Justicia. “El caso de la extradición del líder marero ‘Blue’ pone en duda una relación históricamente sólida con la agencia antinarcóticos del Departamento de Estado y con la DEA (Administración para el Control de Drogas)”, explica el académico.

Nayda Medrano, añade además que lo delicado en esta situación no es el retiro de las visas sino la pérdida de la interlocución de funcionarios como la jefa de gabinete con Estados Unidos.

Pienso que en el escenario visible es tangible la tensión.  Sin embargo, el escenario real plantea una serie de espacios de diálogo y coordinación”. Nayda Medrano, politóloga salvadoreña

¿Más sanciones?

La posibilidad de mayores sanciones por parte del gobierno de Biden es vista como muy probable.

Para Napoleón Campos, Estados Unidos emitirá posteriormente sanciones financieras reguladas en la Ley Magnitsky; y normas similares podrían ser aplicadas por otras naciones. “Eso haría extender y profundizar este escenario de sanciones internacionales”, prevé. Este escenario de régimen de sanciones financieras a mediano y largo plazo tiene muchos efectos: “Es muerte financiera en vida”, describe.

 

Los efectos.

Campos sostiene que es necesario dimensionar qué significa entrar a un régimen de sanciones financieras internacionales, ya que los países aliados como Reino Unido o la misma Unión Europea podrían tomar nota y “el mundo comienza a quedarles bastante pequeño”.

Sin embargo, Paarlberg ve una desmejora en la economía, con presión del gobierno estadounidense o no.

El académico cree que la visión internacional de un declive democrático en El Salvador y la incertidumbre que causa la ley bitcoin –que ha asustado al FMI– causará más efectos que cualquier próxima medida que adopte el gobierno de Biden contra el gobierno salvadoreño.

Estas medidas avergonzarían al gobierno (sanciones, divulgación de casos), pero hay una cuestión de si la economía empeora, se ve inevitable”. Michael Paarlberg, profesor de ciencias políticas

El gobierno de el salvador a partir de junio de 2019

El 3 de febrero de 2019, se celebraron las elecciones presidenciales en El Salvador. Participaron 2.7 millones de salvadoreños, es decir, 51.88 % de los inscritos en el registro electoral. De ese total de votos, 53.1 % fueron para Nayib Bukele y 31.72 % para Carlos Calleja.

 

  • Junio 1 de 2019

Bukele hace un juramento a sus votantes: “Juramos trabajar todos por sacar a nuestro país adelante, juramos defender lo conquistado”.

 

  • Febrero 9 de 2020

Bukele ingresó a la Asamblea Legislativa con elementos de la Fuerza Armada para urgir $100 millones para Plan Control Territorial.

 

  • Marzo 14 de 2020

Un día después de que el Presidente lo solicitara, la Asamblea declara emergencia nacional por covid-19 durante 30 días.

 

  • Mayo 1 de 2021

La Asamblea Legislativa electa en febrero de 2021, dominada por Nuevas Ideas, destituye a la Sala de lo Constitucional y al fiscal.

 

  • Septiembre 3 de 2021

La nueva Sala de lo Constitucional electa el 1 de mayo habilita la reelección presidencial inmediata. EE.UU. condena la decisión el 4.