La semana anterior, la Fiscalía y la Policía desarrollaron la cuarta operación de gran importancia, amplitud, complejidad, coordinación denominada operación Cuscatlán contra una de las estructuras que forman parte del crimen organizado en el país, responsables de homicidios, extorsiones, operaciones de lavado de dinero, estafas, entre otros delitos relacionados a finanzas. Solo en esta operación son más de 130 negocios investigados en seis departamentos del país.

Opinión

Golpe a finanzas del crimen organizado

Ricardo Sosa / Criminólogo, especialista en Seguridad

lunes 19, febrero 2018 • 12:00 am

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La semana anterior, la Fiscalía y la Policía desarrollaron la cuarta operación de gran importancia, amplitud, complejidad, coordinación denominada operación Cuscatlán contra una de las estructuras que forman parte del crimen organizado en el país, responsables de homicidios, extorsiones, operaciones de lavado de dinero, estafas, entre otros delitos relacionados a finanzas. Solo en esta operación son más de 130 negocios investigados en seis departamentos del país.

Esta estructura criminal había acumulado tanto dinero producto de la extorsión y narcoactividad principalmente pero también de otras actividades que les generan mucho dinero, encontrando en el sector informal el nicho ideal para efectuar lavado de dinero por medio de negocios que durante muchos años habían operado en muchos de los territorios y sectores donde éstas estructuras tienen establecidos “estados paralelos”, estos negocios presentan condiciones ideales para poder “invertir” en ellos tales como: una marca o nombre comercial reconocido, negocio de puertas abiertas que entran y salen clientes, manejo de dinero en efectivo, no inscritos en Ministerio de Hacienda ni en ninguna oficina del gobierno, pero simulan apariencia legal, algunos de ellos tienen operaciones de subsistencia, otros pueden generar más pero requieren capital de trabajo posiblemente por un financiamiento bancario pero no sujetos de crédito, muchos de ellos primero posiblemente estuvieron bajo la mal denominada “renta” y luego negociaron y fueron seducidos por el mal, convirtiéndose en el ocultamiento perfecto, en la máscara que permite ocultar la trama de dinero maldito que está manchado con sangre de hombres y mujeres que fueron asesinados por no pagar la extorsión.

Pero esta estatura criminal ha permeado también negocios legales como moteles, cervecerías, salones de belleza, restaurantes, panaderías, barras show, transporte público de pasajeros, entre otros, financiando y lavando dinero de sus operaciones crimínales.

La economía salvadoreña tiene un alto riesgo, y es sumamente vulnerable ya que el 72% de la actividad económica se desarrolla por medio del comercio informal, sin que el Estado salvadoreño y sus gobiernos establezcan políticas y acciones para formalizar sus operaciones y cerrar espacios para que sean utilizados por el crimen organizado. Cuántos millones de dólares deja de percibir el gobierno por la actividad informal? Cuántos millones se disfrazan con actividad informal? Además se convierten en competencia desleal e ilegal a los formales.

Las pandillas desde hace varios años se han convertido en una modalidad de Insurgencia Criminal, verdaderas sociedades crimínales transnacionales cuyo único objetivo es obtener cada vez más altas ganancias lucrativas en completa impunidad. Este proceso ha sido acelerado por las  estructuras crimínales debido al excelente desempeño y resultados de las Unidades especializadas de la FGR y PNC contra la extorsión que siguen obteniendo condenas superiores al 96% de estructuras crimínales debido a un trabajo de inteligencia encontrando los rastros que deja el dinero maldito pero también con prueba técnica pericial y documental.

Estas operaciones deben de servir de incentivo a todo el Estado Salvadoreño para reforzar los presupuestos de la FGR y PNC para que se incrementen dichas asignaciones y se conformen más equipos conjuntos de investigación científica del delito y estos golpes sean más frecuentes.


Golpear de esta manera contundente y efectiva las finanzas de estas estructuras crimínales es una ruta correcta y decisiva para debilitar y erradicar el crimen organizado en El Salvador.

Un especial reconocimiento para todas las mujeres y hombres de la FGR y PNC que se vieron involucrados en esta gran operación y que dejó en evidencia su profesionalismo, y compartimentaje al no existir ninguna fuga de información. Y al Señor Fiscal General de la República, Señor Ministro de Justicia y Seguridad, y Señor Director General de la PNC y sus  colaboradores cercanos por el excelente trabajo en equipo y alta coordinación, Dios les bendiga.