Egipto anunció que quiere gravar a blogueros y otros "youtubers", empleos no regulados hasta la fecha, lo que provocó un cierto revuelo este domingo en las redes sociales del país, muy populares entre los ciudadanos.

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Gobierno busca cobrar impuestos a las "estrellas" de las redes sociales Blogueros y "youtubers" estarían en la mira.

Europa Press

domingo 26, septiembre 2021 • 4:49 pm

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Egipto anunció que quiere gravar a blogueros y otros "youtubers", empleos no regulados hasta la fecha, lo que provocó un cierto revuelo este domingo en las redes sociales del país, muy populares entre los ciudadanos.

El servicio de impuestos del ministerio de Finanzas pidió el sábado en un comunicado que "blogueros y 'youtubers'" declaren sus ingresos si estos fueron de "al menos 500.000 libras egipcias en 12 meses", es decir, más de 32.000 dólares.

Ante el anuncio, los internautas se mostraron divididos. "Los pobres que venden verduras tienen que pagar impuestos, así que podemos gravar a los ricos", tuiteó un usuario.

"Para obtener micrófonos y cámaras de calidad, los 'influencers' tienen que hacer compras caras con gastos de aduana e impuestos, en lugar de ayudarlos, el Estado los aplasta", apuntó otro usuario de Twitter.

La estrella de la televisión Amr Adib, conocido por sus posiciones afines al poder, se opuso públicamente a las autoridades, por primera vez. "¿Cuántos 'influencers' hay?", lanzó. "Mientras que el ministro de Finanzas sabe muy bien que millones de personas no pagan sus impuestos, [guardando] un silencio absoluto".

Por su parte, un responsable del servicio de impuestos declaró a la televisión pública que el gobierno estaba en contacto con los gigantes de internet, citando a Facebook y YouTube, para intentar identificar a los productores de contenidos que generan ingresos.


Egipto, el más poblado de los países árabes, con 102 millones de habitantes, cuenta con cerca de 60 millones de internautas, de los que 49 millones están inscritos a redes sociales, según la página web DataReportal.

Un vivero importante tanto para las marcas que recurren a los "influencers" para promocionar sus productos como para el Estado, que en los últimos años aprobó leyes para bloquear aquellos portales considerados una amenaza para la seguridad nacional, y para vigilar las cuentas personales que tengan más de 5.000 seguidores.