Editorial

lunes 28, noviembre 2016 • 12:00 am

Fidel Castro, un legado de opresión y miseria para Cuba

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El fallecimiento del dictador cubano Fidel Castro abre paso a un juicio de la historia sobre un régimen que provocó la división profunda de su pueblo, financió y alentó revoluciones armadas en toda América Latina, provocó el exilio sin precedentes de su pueblo y convirtió a la isla en una cárcel para todos los que criticaban o no se sometían a sus caprichos.

Como todo dictador, lo primero que hizo al llegar al poder en 1959, fue no permitir la prensa libre y la libertad de expresión, acabó con la pluralidad, porque esos son los principales enemigos de las dictaduras. Sus abusos a los derechos humanos, los presos políticos, el éxodo de los cubanos hasta en precarias balsas en busca de libertades y prosperidad económica que no existe en Cuba, son los legados de ese régimen.

Mientras Castro sometía a su pueblo a la cartilla de racionamiento y a un control casi psicológico de cada uno de sus movimientos, entrenaba y financiaba movimientos guerrilleros, incluyendo el FMLN, del que se volvió su padrino político, su unificador y su estratega principal.

La dictadura prevalece gracias a su herencia dinástica en 2008 a su hermano Raúl, quien aunque más pragmático, mantiene en esencia los pilares de la dictadura, sin aperturas esenciales para un pueblo oprimido y sin opciones de alternabilidad. Esta es una oportunidad para que los cubanos busquen la prosperidad, la demo-cracia y la libertad, que los Castro les han negado.