El Mundo

Extremas medidas de seguridad acompañaron a Ortega en el inicio del diálogo

Redacción web / DEM

jueves 17, mayo 2018 • 8:47 am

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Un aproximado de cuatro motorizados que guiaban la caravana presidencial, al menos 21 patrullas policiales y el despliegue de elementos en un perímetro de tres kilómetros, sumados al equipo de seguridad personal, fue parte del dispositivo que se puso en marcha para la llegada del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, al inicio del diálogo nacional, instalado ayer en el Seminario Nacional de Fátima, en Managua, luego de semanas de intensas protestas en el país centroamericano que han dejado al menos 58 muertos.

En cada patrulla se trasladaban cuatro escoltas, que suman un total de 84 agentes de seguridad. En la sede del encuentro con diversos sectores estaban estacionadas seis patrullas y dos buses antimotines, en los que habían un centenar de agentes que eran parte de la custodia de Daniel Ortega. A esto se suma dos helicópteros del ejército que sobrevolaron la zona durante varios minutos, instantes antes que el mandatario nicaragüense abandonara el seminario, luego de una primera jornada sin acuerdos, donde Ortega no adquirió ningún compromiso.

De acuerdo con el periódico La Prensa de Nicaragua, cada agente de seguridad que custodia a Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, porta un fusil de guerra soviético conocido como AK-47 y una pistola. Además, están protegidos con chalecos antibalas.

Para el desplazamiento del mandatario al lugar de la reunión, fueron desplegadas las medidas de seguridad en un perímetro de aproximadamente tres kilómetros, desde el lugar de residencia de la pareja presidencial, en El Carmen hasta las instalaciones del Seminario Nacional de Fátima, en Linda Vista. En cada 100 metros estaban ubicados entre ocho a 10 policías a bordo de motocicletas y patrullas.

Un experto en temas de seguridad, Roberto Cajina, analiza el amplio despliegue que fue puesto en marcha para la presentación de Daniel ante sus opositores. Para Cajina, la excesiva fuerza de seguridad que lo acompañó refleja que siente paranoia y cree que lo matarán.


“Ortega está con una obsesión, con una paranoia increíble con su seguridad como que alguien lo va a matar. He sabido que tres veces al día manda a sus escoltas a los manjoles que están en los alrededores de la casa El Carmen (casa de Ortega), para revisar si hay bombas”, aseguró.

Según el experto, el presidente de Nicaragua ha aumentado su seguridad desde el año pasados; sin embargo, la crisis en la que se sume el país lo ha llevado a incrementar aún más su sguridad.

“De hecho, ahora con la gente en las calles, el temor y la paranoia es mayor, pero, al final, el mensaje que él mismo transmite es de miedo, realmente de un sicópata. Pero además, hay un sentimiento de culpa (de Ortega), sabe lo que ha hecho y que la gente está en las calles y eso le provoca el temor de que le vayan a cobrar lo que ha hecho y por eso los mecanismos de seguridad”, analizó el experto en temas de seguridad.

Para otra experta en seguridad, Elvira Cuadra, el dispositivo de seguridad demostró "temor  y debilidad" de parte de Ortega, ante la falta de legitimidad y confianza. Asimismo, consideró que ninguna de las personas que se encontraban en la sede del diálogo representaban algún peligro para la vida de Ortega.