Hernández ya tiene una condena de 15 años de cárcel por agrupaciones ilícitas. / Jaime López.

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Exalcalde de Apopa es condenado a 5 años por mandar a asesinar a una persona Por este mismo caso, el exalcalde de Apopa fue absuelto, pero la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia ordenó que se anulara el fallo y se hiciera un nuevo juicio.

Jaime López

martes 16, febrero 2021 • 4:07 pm

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El exalcalde de Apopa, José Elías Hernández, fue condenado a cinco años de prisión hoy tras ser hallado culpable por el Juzgado Especializado de Sentencia “C” de San Salvador por el delito de intento de homicidio simple en perjuicio de la víctima con clave "7198" en un hecho registrado el 16 de junio de 2013.

Este es el segundo juicio al que es sometido el exedil de Apopa, ya que el 1 de febrero de 2018, otro juez Especializado lo absolvió, tras fundamentar que Fiscalía solo presentó como prueba las declaraciones de un testigo, para acusar al exalcalde de homicidio y no respaldó con otra evidencia científica o documental.

Apelación

No conforme con el fallo, Fiscalía apeló ante la Cámara Especializada de Sentencia y ésta le dio la razón al juez.

Como última opción, la Fiscalía acudió a la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia con un recurso de casación y  en septiembre de 2020 falló a su favor y ordenó que se anulara el fallo del primer juicio y ordenó que se realizara una nueva vista pública.

A criterio de la Sala, el juez y la Cámara Especializada habían violado reglas de valoración de pruebas, una argumentación de la Sala bastante cuestionable y polémico, ya que indica que actas de entrevistas a un testigo son prueba para corroborar las declaraciones de otro, en contraste con lo que dicta el Código Procesal Penal, que dice expresamente que lo que es prueba es la declaración y no el acta de la misma”. Nahún Martínez, defensor. 

https://youtu.be/oeqSqAVnGls


Asimismo, la Sala dio valor a la prueba de referencia ante la imposibilidad de presentar a la víctima que declare los investigadores y los fiscales que le tomaron la entrevista, a lo que la defensa se opuso en el juicio en su momento.

En ese sentido, Martínez afirmó que no existe ninguna prueba de corroboración periférica sobre lo que ha dicho la víctima y el testigo; “todo hecho aislado debe tener su propio mecanismo de corroboración y no se tuvo”.

¿Qué pasó?

De acuerdo con las investigaciones, el exalcalde Apopa contrató a cuatro pandilleros sicarios para que asesinaran al testigo con clave 7198 (un cercano colaborador del exalcalde) tan solo porque le había dicho que su hijo era homosexual y “con el alcalde nadie juega”, dijeron los pandilleros de la 18 que realizaron la misión el 16 de junio de 2013.

Ese día, los sicarios llamaron a la víctima cerca de las 10:00 de la noche que saliera de su casa a la calle en colonia Popotlán en Apopa, pero esta se negó, por lo que ingresaron a su casa y lo llevaron a la calle donde le dispararon varios tiros en el cuello y luego huyeron, creyendo que había muerto.

Luego de consumado el hecho, los sicarios llamaron al alcalde, José Elías Hernández, y le dijeron: "Misión cumplida señor alcalde”, sin percatarse que la víctima fue auxiliada, llevada al hospital y sobrevivió, luego se convirtió en testigo del atentado de su muerte.

Los testigos

En el presente juicio, tanto el sobreviviente como un agente policial que tomó las declaraciones de otro testigo presencial, confirmaron este martes en el segundo juicio que el exalcalde Hernández  ofreció $4,500 a pandilleros para que fueran a quitarle la vida a su más cercano colaborador y un día después de consumado el hecho pagó $500 a sicarios del barrio 18.

Además, dijeron que una semana después, uno de los imputados llegó al despacho del señor alcalde para decirle que “ya le habían hecho el trabajito y que les pagara el restante” de los $4,000.

Pero, Hernández  no se encontraba en el país, pues había salido por el aeropuerto internacional San Oscar Arnulfo Romero el 18 de junio y regresó hasta el 21 del mismo mes. A su llegada y tras el cobro el alcalde respondió que al que había mandado a matar “todavía estaba vivo”.

Tras los alegatos finales la Fiscalía pidió al juez que impusiera la pena máxima por intento de homicidio agravado imperfecto que son 20 años, sin embargo el juez lo condenó a 5 años por un delito menor: intento de homicidio simple.