Una noche de verano de 1924, un joven químico llamado William Kermack, se encontraba en el laboratorio de la universidad de Edimburgo en el Reino Unido, realizando unos experimentos, cuando una explosión le salpicó los ojos con químicos alcalinos. El accidente, terminó dejándolo ciego por el resto de su vida. Durante su recuperación y estancia en el hospital, el joven químico y ciego, de inteligencia admirable, comenzó a redefinirse. Después de un tiempo, Kermack continuó dedicándose a la ciencia, aunque dejando sus experimentos químicos atrás. Su renovado interés se concentró en las matemáticas y su aplicación en las ciencias biológicas. Esto lo llevó a colaborar con el jefe del laboratorio de dicha universidad, un médico inglés nacido en la India, llamado Anderson McKendrick.

Opinión

¿Está listo El Salvador para una mayor apertura de su economía? En base a la información facilitada por el MINSAL, indica que la curva epidémica durante la última semana (agosto 9-15), está con tendencia descendente…

Dr. Alfonso Rosales / Médico epidemiólogo

jueves 20, agosto 2020 • 12:00 am

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Una noche de verano de 1924, un joven químico llamado William Kermack, se encontraba en el laboratorio de la universidad de Edimburgo en el Reino Unido, realizando unos experimentos, cuando una explosión le salpicó los ojos con químicos alcalinos. El accidente, terminó dejándolo ciego por el resto de su vida. Durante su recuperación y estancia en el hospital, el joven químico y ciego, de inteligencia admirable, comenzó a redefinirse. Después de un tiempo, Kermack continuó dedicándose a la ciencia, aunque dejando sus experimentos químicos atrás. Su renovado interés se concentró en las matemáticas y su aplicación en las ciencias biológicas. Esto lo llevó a colaborar con el jefe del laboratorio de dicha universidad, un médico inglés nacido en la India, llamado Anderson McKendrick.

La pareja de investigadores se concentró en expandir el trabajo de otro médico inglés llamado Ronald Ross, quien había ganado el premio Nobel de medicina en 1902, por su trabajo estudiando el comportamiento de la transmisión de la malaria. Kermack y McKendrick terminaron desarrollando un modelo matemático para el estudio de las epidemias. Este modelo SIR, llamado así pues estudia la relación entre susceptibles, infectados y recuperados, es lo que utilizamos, con algunas ligeras modificaciones, hasta el día de hoy para estudiar la transmisión de las enfermedades infecciosas. Es el modelo utilizado para medir y monitorear la intensidad, expansión geográfica, y severidad de la epidemia del covid-19.

¿Pero qué nos dice dicho modelo en el estado actual de la epidemia de covid-19 en El Salvador?

Para medir la intensidad de la epidemia, que básicamente nos dice que tan fuerte es la transmisión del virus y si las medidas de contención están dando resultados, podemos utilizar varios indicadores. Para este análisis de la situación de la epidemia de covid-19 en nuestro país, utilizamos el índice reproductivo (Rt), el radio entre nuevas infecciones diarias y nuevos recuperados diarios, y el porcentaje de casos positivos diarios.

Cada uno de estos tres indicadores nos permite observar si la transmisión del virus está en aumento, igual, o en disminución.

Esta información nos permite asesorar a los líderes y tomadores de decisión en aumentar o disminuir las medidas implementadas para aplanar la famosa curva. La información que he utilizado son los infogramas que reporta a diario el ministerio de Salud en su página web para el periodo de julio 27 al 15 de agosto (20 últimos días). También incluimos en este análisis la severidad del agente infeccioso, en este caso el virus SARS-CoV-2. Para ello incluimos en el análisis, el número de muertos por día y la tasa de letalidad específica para este virus para este periodo de tiempo.


En lo que se refiere a la intensidad de la transmisión viral en nuestro país, Los tres indicadores de intensidad que utilizamos, nos indican que la epidemia ha ido progresivamente disminuyendo, observándose durante la última semana epidemiológica (semana epidemiológica número 33) un descenso del número reproductivo (Ro) de 1.05 (9 de agosto) a 0.78 (15 de agosto); el radio de infecciones nuevas diarias y recuperados nuevos diarios ha disminuido de 4.77 (9 de agosto) a 1.55 (15 de agosto); y el porcentaje de casos positivos diarios ha disminuido de 18.27% (9 de agosto) a 11.94% (15 de agosto).

En conclusión, la tendencia de la epidemia por covid-19 en El Salvador, muestra durante la última semana epidemiológica una franca tendencia a la disminución. Esta tendencia durante este periodo de tiempo nos indica que las medidas actualmente implementadas por el ministerio de Salud y la población están teniendo el efecto esperado.

La severidad del virus se ha mantenido estable durante la semana 33, con un promedio de 9 fallecimientos por día (máximo 14 fallecimientos y mínimo 7 fallecimientos), igualmente la tasa de letalidad del virus se mantiene alrededor de 2.66%. Este dato, aunque limitado por no contar con información complementaria, parece indicar que el sistema hospitalario del país se encuentra en condiciones estable para la absorción de pacientes graves.

Este análisis de la situación de la epidemia de covid-19 en El Salvador, y en base a la información facilitada por el MINSAL, indica que la curva epidémica durante la última semana (agosto 9-15), está con tendencia descendente, lo que nos permite inferir que las medidas de contención impuestas por el gobierno y la colaboración de la sociedad salvadoreña están teniendo un impacto favorable para el aplanamiento de la curva. De continuar esta tendencia, el país podría estar listo para una apertura gradual de su economía.