Hace dos años Blas Lizama lloraba al alcanzar un título histórico para Dragón en torneos cortos y el pasado martes lloró al vivir “lo peor que le puede pasar a un futbolista de Primera”, al ver cómo su equipo era enviado a Segunda División, en el mismo estadio que besó la copa en 2016, tras caer 3-2 el pasado martes ante Sonsonate en el juego definitorio por la permanencia.

Deportes

“Esta cancha me dio muchas alegrías y ahora tristezas”

Astrid Mejía

jueves 3, mayo 2018 • 12:00 am

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Hace dos años Blas Lizama lloraba al alcanzar un título histórico para Dragón en torneos cortos y el pasado martes lloró al vivir “lo peor que le puede pasar a un futbolista de Primera”, al ver cómo su equipo era enviado a Segunda División, en el mismo estadio que besó la copa en 2016, tras caer 3-2 el pasado martes ante Sonsonate en el juego definitorio por la permanencia.

Lizama fue de los que más guerreó, peleando cada pelota en un partido concentrado en el mediocampo, principalmente en el primer tiempo, pero su garra no alcanzó para cambiar el triste desenlace de una historia que prometía mucho, luego que la dirigencia mitológica decidiera apostar por un grupo de jóvenes para salvar la categoría, muchos de ellos seleccionados Sub-21.

“El presidente (Celbin Díaz) tenía buenas intenciones, ningún equipo de Primera se había atrevido a realizar un proyecto con jóvenes, lastimosamente con los técnicos que estaban nunca hallamos el tono”, lamentó Lizama.

“Lo peor que le puede pasar a un futbolista de Primera creo que es descender, lastimosamente nos tocó ahora a nosotros, pero Dios sabe cómo hace las cosas. Nosotros tuvimos durante todo el torneo la posibilidad de salvar este equipo antes, y no lo hicimos, ahora solo hay que levantar la cabeza; duele, sí, es una cosa que no se la deseo a nadie, pero solo queda levantar”, sostuvo tras un largo rato tratando de reponerse para brindar declaraciones a la prensa. “Esta cancha me dio muchas alegrías y ahora tristezas, pero así es el fútbol”, añadió.

Sabe que tanto la vida como el fútbol son una “montaña rusa”, pero se queda conforme consigo mismo sabiendo que dio el alma para tratar de salvar a su equipo. “Ya iba sobre cuatro años en Dragón, desde que vine siempre he dado lo mejor por el equipo, creo que la afición no puede renegar nada de mí, siempre he tratado de dejar todo en la cancha, lastimosamente ahora descendemos y Dios decidirá qué me depara en mi carrera futbolística”, cerró.