Se volvieron a equivocar, sin duda los analistas históricos volvieron a leer erróneamente la realidad nacional, la vieron con ojos ochenteros nuevamente, ya en la elección presidencial dijeron que un tercer partido no podría romper la hegemonía que ostentaban ARENA y el FMLN, la historia les demostró que no tenían la razón, para las elecciones del domingo pasado nuevamente las mismas voces salieron a defender el sistema de residuos y cocientes mediante el cual se escogen diputados diciendo hasta el mismo día de las elecciones que nadie, absolutamente nadie podría obtener los 43 diputados y que era una locura mayúscula considerar que lograran los 56 curules, a pesar que encuestas del talante de Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” y la Universidad Francisco Gavidia les advirtieron ambos resultados con antelación, los históricos analistas no quisieron escuchar a la academia, cerraron sus ojos y le vendieron a los partidos que eso no sucedería, defendieron el sistema y su lectura de la realidad fue con ojos del pasado.

Opinión

Espacios a la academia y a las mujeres

Bessy Ríos / Abogada y activista digital @Bessy_Rios

jueves 4, marzo 2021 • 12:00 am

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Se volvieron a equivocar, sin duda los analistas históricos volvieron a leer erróneamente la realidad nacional, la vieron con ojos ochenteros nuevamente, ya en la elección presidencial dijeron que un tercer partido no podría romper la hegemonía que ostentaban ARENA y el FMLN, la historia les demostró que no tenían la razón, para las elecciones del domingo pasado nuevamente las mismas voces salieron a defender el sistema de residuos y cocientes mediante el cual se escogen diputados diciendo hasta el mismo día de las elecciones que nadie, absolutamente nadie podría obtener los 43 diputados y que era una locura mayúscula considerar que lograran los 56 curules, a pesar que encuestas del talante de Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” y la Universidad Francisco Gavidia les advirtieron ambos resultados con antelación, los históricos analistas no quisieron escuchar a la academia, cerraron sus ojos y le vendieron a los partidos que eso no sucedería, defendieron el sistema y su lectura de la realidad fue con ojos del pasado.

En estas elecciones no perdieron los partidos tradicionales, también lo hicieron los analistas que llevan décadas recorriendo los canales de televisión, las radios y ahora también los espacios alternativos de comunicación en internet, se los llevan como los sabios de la realidad nacional, seguramente lo fueron, pero ellos como el sistema de residuos y cocientes están totalmente agotados, ya no aportan nada nuevo y no logran orientar a los ciudadanos ni a los partidos, han finalizado su ciclo. Se vuelve preocupante encender la radio, la televisión o abrir un link y escuchar las voces de personas que fracasaron en la política en los años 80, 90, que han sido señalados por corrupción o señalados de casos graves como pornografía infantil, gente que ha vivido de asesorar partidos, y son puestos como referentes en el análisis político.

Probablemente muchos dirán que no hay que jubilarlos y que es una reflexión sesgada la que hago, pero lo cierto es que ninguno ha reconocido ni en 2019 ni en 2021 que se equivocaron, tampoco están adaptando su análisis a la nueva realidad, la cual sin duda urge de tener analistas del talante de la Dra. Andrea  Cristancho quien con suma claridad te puede leer las estrategias comunicacionales que están utilizando, señalar los errores y debilidades de las mismas y educar a la población para que al observar se den cuenta cuando son artimañas desde el populismo, pero explicarlo técnicamente y no solo decir “eso es populismo”. Tenemos expertos como el Maestro Danilo Miranda quien podría exponer cuáles son las representaciones de intereses de estos partidos, movimientos sociales entre otros y como los linajes vinculados a la oligarquía nacional han influenciado en las tomas de decisiones históricas del país y siguen haciéndolo, no importa el partido que llegue al poder.

El análisis político de la realidad debe ser incluida la academia, esa que se deja de lado y se piensa que son “ratones” de biblioteca, pero son ellos los que mejor leyeron la realidad porque sí estaba en los libros, esos que los políticos no les gusta leer porque tradicionalmente no necesitan tener formación para conseguir votos y/o posicionar su pensamiento, basta dar un par de frases bonitas y tu discurso está hecho.  En periodo donde se viene un profundo desprecio a la preparación formal, no solo basta la organización, ni la formación política atomizada en ciertas organizaciones que además de ser un grupo pequeño que no logra -porque no quiere o no puede- replicar o socializar su conocimiento.

El salvadoreño promedio no tiene formación política básica, vota por emoción y tradición -los que lo hacen- y cambiarlo requiere un esfuerzo colectivo que debería darse desde el Ministerio de Educación, pero la realidad es que nadie quiere meterse en ese rollo, al que le toca estar el poder le interesa que la política se siga viendo como algo que unos cuantos con carisma y/o recursos puedan meterse, los demás debemos ser parte del rebaño.  Será entonces parte de la obligación y como parte de la resistencia ante una gestión que tendrá poder absoluto, que los programas de análisis político empiecen a jubilar a los otrora todos poderosos analistas y decidan llevar a la academia, a las mujeres que son referentes como Celia Medrano, Leonor Selva, Lilian Arrieta, Janet Aguilar, Nayda Medrano por mencionar algunas.

También es importante que sí eviten llevar como analistas a personas que dependen salarialmente de los partidos políticos, porque sin duda su posición siempre responderá en favor de los que les mantienen su estilo de vida, o al menos indiquen a la población que la persona experta que llevan, asesora en la Asamblea Legislativa que es sin duda experto en determinado tema, esto es parte de la transparencia que también deben practicar los medios de comunicación. La organización salva han dicho en redes, sin duda es así, pero la educación construye y forma, personalmente pienso que no debemos solo aspirar a salvar, sino a transformar y ese camino es más largo sin duda, pero si no se da el primer paso, nunca tendremos una población que ya no necesite ser salvada.  Que siga la organización de mano de la educación.