Editorial

sábado 28, marzo 2020 • 12:00 am

Es momento de unidad, no de confrontación En todo el mundo vemos gestos de unidad, aquí de división. Aún en EEUU, Trump y Pelosi convergieron en la emergencia.

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Las dificultades económicas que traerá esta pandemia serán enormes para El Salvador y para el mundo entero. Ya el Fondo Monetario Internacional habla de una recesión mundial y se pronostica cierre de empresas y eso trae consigo desempleo.

¿Cómo salir de esta situación con el menor daño posible? Difícil decirlo. Los economistas han recomendado medidas prudentes de alivio de parte de los Estados. Lamentablemente El Salvador tiene un elevado nivel de vulnerabilidad y endeudamiento que será muy difícil enfrentar.

Por eso la confrontación política, la retórica incendiaria, no ayuda. Hay que negociar, encontrar puntos medios y entender que todos tendremos que hacer enormes sacrificios posterior a la pandemia. A la irreparable e invaluable pérdida masiva de vidas, hay que sumarle las necesidades económicas y sus consecuencias.

Elevar la retórica política y buscar culpables no contribuye en nada a enfrentar la pandemia y mucho menos a enfrentar las consecuencias futuras de la misma.

Hay que buscar formas creativas y responsables de financiar a las empresas, salvar a las empresas no es salvar a los empresarios sino salvar los empleos de la gente común, de la masa productiva. Esa debe ser la preocupación. Incendiar la lucha de clases no es conveniente ni solucionará nada ahorita ni en el futuro. Es una realidad que las empresas pueden quebrar y las consecuencias económicas, sociales, sanitarias y hasta de seguridad pública, serán gravísimas si no se actúa con responsabilidad y sensatez.