OPINION

Opinión

Es ahora… o nunca

Jorge Castillo/Politólogo

lunes 3, octubre 2016 • 12:00 am

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“Revolución o muerte, venceremos” dice el himno del FMLN. “El Salvador será la tumba donde los rojos terminarán” alardea la marcha de ARENA. Los primeros, no renuncian al marxismo leninismo como fuente de pensamiento y praxis. Los segundos, se empecinan en “rescatar su país” para volver al crudo neoliberalismo, como lo hacen hoy Brasil y Argentina. Las extremas se niegan a aceptar  que están en una encrucijada: o se ponen de acuerdo, como lo exige la sociedad, o el país quiebra.

La realidad, sin embargo, es contundente y les grita: es ahora… o nunca, antes que los vientos electorales soplen tan fuerte, que hagan zozobrar la frágil barcaza de un nuevo acuerdo político bipartidista.

La cerrazón en las extremas es gigante. Sus proyectos, son antagónicos e irreconciliables. Su hipersensibilidad, está a flor de piel. Bastó que el nuevo “líder” de ARENA dijese: “Señor Presidente, recapacite. Lo invito para que en esta semana nos sentemos para encontrar una solución a la crisis en que se han metido”, para que el otro “líder” le respondiera: “No vamos a aceptar condicionamientos del señor Interiano ni de nadie. Ya hay una mesa”, mostrando las diferencias al interior de la Troika, pues el presidente Sánchez Cerén fue, al menos en esta ocasión, menos tosco y más político que el pobre Medardo. Y otro, que antes era pobre pero que hoy no lo es, tampoco se quedó atrás: “No es saludable que una persona llame al diálogo con el garrote en la mano”.

Aún con esa epidermis política partidaria, tan frágil a la crítica, aún así, hay que dialogar. Eso exige que las cúpulas de las dos maquinarias electorales se alejen de los caprichitos propios de los “bichos malcriados” y pasen a actuar en consecuencia con los nuevos tiempos, especialmente ahora que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) impulsa la creación de un grupo regional público-privado de alto nivel, que definirá un plan de inversiones en infraestructura para el Triángulo Norte.

Si el BID exige unidad de acción en la región ¿Cómo pretenden ARENA y el FMLN-GOES actuar unidos alrededor de los intereses de nuestro país, si entre ellos mismos se destazan en el matadero de la política criolla?


La incorporación de lleno de los privados en este esfuerzo regional, además de ser una petición expresa de los  EE.UU., es justamente lo que hacía falta para que El Salvador y sus vecinos intenten salir de  sus graves, muy graves, problemas. De ahí que tenga toda la lógica del mundo el  vehemente llamado del vicepresidente Biden, para que el único sector generador de riqueza participe activamente en este esfuerzo regional. Luego entonces, ¿Cómo espera El Salvador insertarse, si el canibalismo político de las extremas no cesa, ni de día ni de noche?

Es ahora… o nunca, porque dentro de poco estaremos en plena campaña electoral para alcaldes y diputados, y luego las presidenciales. Si las extremas no se ponen de acuerdo ahora, que aún la campaña no se abre, mucho menos lo harán en los próximos tres años que se avecinan, habida cuenta del previsible comportamiento que adoptan las extremas políticas para mantener su voto duro: ataques viscerales, trampas electorales, descrédito, en fin, pura confrontación.

ARENA y el FMLN deben saber escucharse mutuamente, con respeto y racionalidad. Es lo mínimo que la ciudadanía espera de sus representantes. Ante todo, deben saber que mantener posiciones políticas inamovibles es un error. Y lo es mucho más, cuando tales actitudes provienen de personas que se supone son ilustradas y con una formación académica que les permite tener la capacidad de percibir, analizar y proponer ante la cruda realidad por la que atraviesa El Salvador.

Las cúpulas y financistas de ARENA y FMLN, deben meditar bien todo esto. Si no logran acuerdos en los temas sustantivos de país, seguiremos estancados, divididos, eternamente endeudados y desfasados de la realidad, como el himno del FMLN o la marcha de ARENA.