En seguimiento a los conceptos de mi Artículo de Opinión publicado el 19 de agosto de este año (https://elmundo.sv/la-direccion-de-este-pais-puede-cambiar-en-meses-2/) es oportuno complementarlo con algunas declaraciones públicas recientes de altos funcionarios de la administración Trump, que consideran que la “Alianza por la Prosperidad” de la era Obama fue “un parche” que no ayudó a resolver los problemas de Guatemala, Honduras y El Salvador.

Opinión

Entre parches y promesas cada país debe hacer lo propio

Jorge Castillo / Politólogo

lunes 21, octubre 2019 • 12:00 am

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En seguimiento a los conceptos de mi Artículo de Opinión publicado el 19 de agosto de este año (https://elmundo.sv/la-direccion-de-este-pais-puede-cambiar-en-meses-2/) es oportuno complementarlo con algunas declaraciones públicas recientes de altos funcionarios de la administración Trump, que consideran que la “Alianza por la Prosperidad” de la era Obama fue “un parche” que no ayudó a resolver los problemas de Guatemala, Honduras y El Salvador.

Vistas en su conjunto, las declaraciones de estos caballeros configuran una nueva “ventana de oportunidad” que se estaría abriendo. Pareciera que no repetirá las promesas incumplidas desde el viejo “Plan de Reconstrucción Nacional” de nuestra post guerra, hasta la mencionada “Alianza para la Prosperidad”.

Al nuevo esfuerzo le han dado un atractivo nombre: “Plan América Crece”, que buscaría brindar soporte económico a los acuerdos de cooperación de asilos suscritos entre EE.UU. y los países del Triángulo Norte.

Veamos algunas cosas importantes expresadas por altos funcionarios estadounidenses:

1º) “Desde ahora a El Salvador se le considerará por sus propios méritos en la región. Ha mostrado liderazgo y voluntad política de trabajar para combatir la migración ilegal y el crimen violento” (Embajador Ronald Johnson).

2º) “Queremos enfocarnos en poder ayudar bilateralmente de una manera orgánica, de acuerdo a las necesidades de cada país. EE. UU. ayudará con los costos de la implementación de los acuerdos. La idea es que de acuerdo al Convenio de Ginebra, (los migrantes) pidan asilo en su primer país de tránsito al sufrir persecución política, religiosa o étnica. La migración económica no es considerada. EE.UU. prevé que en esos términos (los migrantes) preferirán quedarse en sus países y que las cifras de estos solicitantes de asilo en Guatemala, Honduras y El Salvador serán mínimas” (Mauricio Claver-Carone, Asesor especial del presidente Trump)


3º) “Estamos trabajando por aumentar las vías legales para ingresar a EE.UU.. Un ejemplo son las visas de trabajo temporal en agricultura, para que más salvadoreños accedan a esa oportunidad” (Cónsul General, Brendan O’Brien)

4º) “Estamos explorando los mecanismos para implementar el “Convenio de cooperación en tema migratorio Estados Unidos y El Salvador”. Nadie quiere exponer a este país para algo para lo que no está listo. El Plan de implementación tomará en cuenta las capacidades institucionales del país. El acuerdo firmado por El Salvador no es de tercer país seguro, se trata de un acuerdo de cooperación en el tema migratorio” (Tobías Bradford, Consejero de Asuntos Públicos de la Embajada Americana).

Si la administración Trump califica a la “Alianza para la Prosperidad” como un parche; si ya se hizo público que la nueva agencia “Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC por sus siglas en inglés) sustituirá a la “Corporación de Inversión Privada en El Salvador” (OPIC) para multiplicar la inversión estadounidense en sus vecinos del hemisferio occidental; si ya se anunció la ayuda de $150 millones para aplicar los referidos acuerdos migratorios y si los ministros de finanzas de México y los países del Triángulo Norte se reunieron con Steven Mnuchin (Secretario del Tesoro) y con Jared Kushner (Asesor de Trump) para tratar lo relacionado con el referido Plan “América Crece” para el año 2020, “nunca antes visto en la región” –como lo ha dicho Mauricio Claver-Carone– lo menos que podemos esperar es que estas nuevas promesas no sean nuevos parches, sino que impliquen un reseteo hacia los problemas reales que impiden la recuperación de nuestras economías.

Es cierto que el poder ha impulsado a que algunos gobernantes roben, o que otros se devanen los sesos pensando en cómo dañar a sus enemigos para vengarse por rivalidades pasadas. Pero no menos cierto es que a otros –mucho más probos– los motivó a buscar la unidad, la armonía social, el crecimiento y la prosperidad. Como lo ha hecho Alemania en su ejemplar reunificación, a 30 años de la caída del muro de Berlín.

Respecto a la relación entre dinero y política, Milton Friedman (1912-2006) decía un aforismo: “Nadie gasta el dinero de otra persona tan cuidadosamente como gasta el suyo”. Infortunadamente, en el mundo real algunos malos políticos tienen uno propio: “Lo que no cuesta, se hace fiesta”, ignorando lo que un día dijo Margaret Thatcher: “El dinero público no existe, lo que existe es el dinero de los ciudadanos”.

Parece que los estadounidenses buscan que las élites mexicanas y del Triángulo Norte entiendan que “justicia social” y “redistribución de la riqueza” no son malas palabras, pero que cada país debe hacer lo propio.