Las casas de la comunidad Zamora Rivas están al borde del río San Antonio.

Nacionales

En Nuevo Cuscatlán aún esperan viviendas desde la tormenta Amanda Habitantes de la comunidad Zamora Rivas dicen que el Ministerio de Vivienda les construiría sus casas, pero aún esperan.

Óscar Romero

viernes 6, noviembre 2020 • 2:45 am

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Hay 19 familias albergadas en dos centros educativos, en el municipio de Nuevo Cuscatlán, La Libertad, para cuatro de ellas, el Centro Escolar Pedro Pablo Castillo ha sido su vivienda desde finales de mayo, cuando la Tormenta Tropical Amanda los obligó a dejar sus casas y aseguran que las autoridades les prometieron construirlas sin embargo, hasta la fecha no tienen una respuesta.

Las cuatro familias vivían en la comunidad Zamora Rivas, cuyas casas están inhabitables debido a que están en zona de deslave, frente al río San Antonio, y a un paredón cubierto con un plástico que amenaza con caer encima.

La coordinadora del albergue, Saraí Cruz, confirmó que las cuatro familias “están desde la Tormenta Amanda porque las condiciones de sus casas no son favorables para que ellas puedan ir a habitar otra vez allá”.

 

Esperan ayuda.

Fidel Miranda, de 63 años, dejó su vivienda en esa comunidad, desde que Amanda provocó derrumbes y su casa, a punto de colapsar.


“El hogar de nosotros no se puede habitar porque se fue un derrumbe encima de las otras casas, ya está por colapsar, ya está para irse y así como está no sabemos si se va a ir estos días. No sabemos”, dijo Miranda.

Aseguró que les prometieron ayuda  “que nos esperemos, que nos van a ayudar, pero la verdad definitiva no la sabemos”, expresó Miranda.

“El hogar de nosotros no se puede habitar, porque se fue un derrumbe encima de las otras casas, la de nosotros está por colapsar, ya está para irse". Fidel Miranda, damnificado

Por su parte, Yesenia Peña, también dejó su casa y dijo a Diario El Mundo que “el presidente de la directiva habló que iban a ser beneficiados por medio de la ministra de Vivienda, pero hasta ahora están en espera”. Señaló.

“Ahorita está tranquilo el río, pero cuando llueve, eso es fuerte”, dijo Peña, mientras mostraba las afectaciones en la casa de su mamá. La vivienda está cerca de derrumbarse, los cimientos están prácticamente al borde del colapso, abajo hay otra vivienda que no está siendo habitada.

Representantes del Gobierno llegaron ayer a mantener activos a los albergados.

En la comunidad Zamora Rivas, más de un centenar de familias están en esa zona de riesgo, donde los muros de contención, pueden provocar derrumbes, y el río que pasa frente a sus viviendas puede crecer debido a las lluvias y provocar inundaciones.

Mientras tanto, Fidel Miranda, junto a su familia, comen, miran televisión y tratan de conseguir dinero para  las necesidades de su familia, mientras vive en una aula del Centro Escolar Pedro Pablo Castillo, en donde esperan una ayuda que las autoridades les prometieron desde junio, cuando la Tormenta Amanda los dejó sin un hogar.

“Están desde la tormenta Amanda porque las condiciones de sus casas no son favorables, para que ellas pueda ir a habitar otra vez”. Saraí Cruz, coordinadora del albergue

 

Dos realidades.

En los albergues de nuevo Cuscatlán no hace falta alimento, ni el agua, hay incluso, varias garrafas en el suelo mientras se termina la del  dispensador de agua fría y caliente para los albergados.

Un contraste completo en comparación al albergue ubicado en el caserío Santa Marta, cantón Las Mesas de Tecoluca, donde 58 personas albergadas en la escuela no tenían ropa, agua ni insumos de higiene personal.

Ahí, el secretario de la comisión comunal, quien no se quiso identificar, expresó “ninguna institución nos ha aportado con pámpers ni leche”. La noche del miércoles, personas altruistas llevaron víveres a Tecoluca.