En el cementerio La Bermeja, San Salvador, trabajadores del recinto llevan las flores a las tumbas de los fallecidos del covid-19. /Óscar Machón

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En foto: Así los salvadoreños enfloraron a sus familiares víctimas del covid-19 Con flores artificiales y trajes especiales se celebró este 2 de noviembre el Día de los Muertos en los cementerios que albergan a los fallecidos por covid-19.

Uveli Alemán con reportes de Jaime López

lunes 2, noviembre 2020 • 3:31 pm

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En los cementerios con áreas para fallecidos por covid-19 nadie más que los trabajadores del recinto pueden llevar flores. Así es la nueva realidad que cientos de salvadoreños enfrentan este 2 de noviembre al tratar de recordar a sus familiares.

Han pasado siete meses desde que El Salvador reportó su primer caso covid-19 y, según el Ministerio de Salud, el virus ha cobrado la vida de 983 salvadoreños. Tal como se estableció un protocolo para los entierros que no permitía el acceso a las personas familiares, este 2 de noviembre también se mantuvieron las restricciones para las visitas a los cementerios con áreas de covid-19.

En el cementerio La Bermeja, en San Salvador, los familiares con fallecidos por covid-19 llegaron desde tempranas horas con flores estrictamente artificiales. Entregaban el nombre de la persona o la serie de la placa y, luego, un trabajador del recinto se encargaba de llevar el ramo a la tumba.

Trabajadores del cementerio buscan las tumbas de los familiares para llevar las flores que sus familiares entregaron en el ingreso al recinto. /Óscar Machón

Banderas de la comuna de San Salvador sobre las rumbas donde descansan las víctimas de la pandemia del covid-19. /Óscar Machón

Para los salvadoreños que visitaron a sus familiares fallecidos por otras razones sí podían ingresar, pero debían cumplir una serie de protocolos sanitarios como toma de temperatura, aplicación de alcohol gel y desinfección de zapatos. No se permitía tampoco grupos mayores de tres personas y su permanencia debía ser inferior a 45 minutos.


Toma de temperatura a los visitantes de los parques memoriales. Solo se permitía flores artificiales para evitar criaderos de zancudos. /Óscar Machón