El año pasado las cifras oficiales revelaron que en El Salvador hubo 12 mil 781 niñas de 10 a 19 años de edad, embarazadas. Es decir, casos de embarazos que el sistema de Salud detectó porque fueron registrados en las unidades de salud y los hospitales nacionales y privados. Pero la cifra puede ser mayor con los casos tratados domésticamente o no reportados en el sistema sanitario del país.  El promedio fue de 36 niñas y adolescentes embarazadas al día. De los 12 mil 781 jóvenes embarazadas, 427 corresponden a menores que fueron violadas y cuyas edades oscilaban entre 10 y 14 años. Respecto a 2019 las cifras bajaron ligeramente, pero no lo suficiente. Este año el promedio se mantiene y la situación sigue siendo preocupante, por lo que urge un plan de educación sexual dirigido a niñas y adolescentes, así como leyes que incrementen las sanciones para los violadores.

Opinión

Embarazos de niñas y adolescentes

Jaime Ulises Marinero / Periodista @ulisesmarinero

martes 25, mayo 2021 • 12:00 am

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El año pasado las cifras oficiales revelaron que en El Salvador hubo 12 mil 781 niñas de 10 a 19 años de edad, embarazadas. Es decir, casos de embarazos que el sistema de Salud detectó porque fueron registrados en las unidades de salud y los hospitales nacionales y privados. Pero la cifra puede ser mayor con los casos tratados domésticamente o no reportados en el sistema sanitario del país.  El promedio fue de 36 niñas y adolescentes embarazadas al día. De los 12 mil 781 jóvenes embarazadas, 427 corresponden a menores que fueron violadas y cuyas edades oscilaban entre 10 y 14 años. Respecto a 2019 las cifras bajaron ligeramente, pero no lo suficiente. Este año el promedio se mantiene y la situación sigue siendo preocupante, por lo que urge un plan de educación sexual dirigido a niñas y adolescentes, así como leyes que incrementen las sanciones para los violadores.

Muchos casos no son reportados como violaciones porque las niñas o adolescentes se acompañan con los padres de sus bebés y motivadas por la necesidad no se atreven a denunciar ante las instancias correspondientes cuando han sido objeto de abusos A veces cuando los casos llegan a juicio, las víctimas piden a los jueces que no condenen a sus agresores, porque no tendrán quien les ayude a criar a sus hijos. Sin embargo, los jueces ignoran esos argumentes y aplican la ley con sendas condenas. Muchas adolescentes mayores de 16 años son víctima de sujetos que cometen estupro. Un buen porcentajes de estos individuos son mucho mayores que sus víctimas. En muchos casos de embarazo de niñas los responsables son adultos parientes de ellas mismas, quienes se ven obligadas a callar. Hay casos abundantes en los cuales padrastros, padres, hermanos, tíos, primos y hasta abuelo, son los responsables, las víctimas prefieren callar por las amenazas recibidas o porque sus mismos parientes las presionan. A veces el violador está en casa o es el “amigo” contactado a través de las redes sociales.

En los juzgados es común ver a todas suerte de personas acusadas de violación en perjuicio de niñas y adolescentes embarazadas. Profesores, policías, pastores evangélicos, empleados de la empresa privada y burócratas, así como campesinos, pandilleros, desempleados y cualquier individuo pasa por los procesos judiciales por casos de violación Recientemente un profesor fue detenido en una unidad de salud de Olocuilta cuando le iba a poner la dosis contra el Covid-19, por estar reclamado por una violación cometida en perjuicio de una alumna de 13 años a la cual embarazó. La prueba de ADN indicó con certeza científica que él era el progenitor del niño. Casos así abundan demasiado.

Entonces hay que fortalecer un plan de educación sexual en niñas y adolescentes para evitar, lo más posible  casos de embarazos no deseados y no adecuados. Hay que orientar a nuestra niñez para que denuncie los casos de abuso sexual, pero también para que conozcan lo necesario en materia de sexualidad y de leyes que las protegen. Hay que romper con ese tabú e iniciar un proceso de formación de orientadores profesionales que sepan hablar con autoridad y respeto sobre esos temas con nuestros niños, niñas y adolescentes. Se debe revisar la temática de la educación sexual e impulsar un plan elaborado por expertos en la materia. Si ya lo hay, pues revisarlo y reorientarlo.

Psicosomáticamente las niñas y adolescentes no están preparadas para ser madre. Muchas de ellas ven sus vidas destruidas, porque son abandonadas por los padres de sus hijos, porque ya no pueden seguís estudiando, porque son rechazadas por su propia familia y por la sociedad, porque luego no encuentran trabajo ya que tienen la responsabilidad de cuidar a sus hijos y por una infinidad de situaciones. Las niñas y adolescentes llevan las de perder.

El Estado a través del sistema educativo, la sociedad, la iglesia y especialmente el seno familiar son fundamentales para impulsar una sana educación sexual que comience gradualmente desde que la niña (y el niño) tiene capacidad de asimilar, comprender y entender. Los padres de familia tenemos alta responsabilidad, debemos cuidar a nuestras niñas y niños y pedirle al Estado un sistema de educación sexual viable, así como leyes más severas para castigar a quienes se aprovechan para abusar sexualmente.


En las escuelas debe haber manuales científicos con sentido pedagógico familiar, que no vayan cargados de intenciones ultra feministas, pero que busque orientar a nuestra niñez y adolescencia.  No se trata de fomentar el aborto en niñas y adolescentes embarazadas, sino de evitar que ellas resulten, por cualquier circunstancia, embarazadas.