Miembros de los talibanes tomando el control del palacio presidencial en Kabul después de que el presidente de Afganistán voló fuera del país. / AFP.

El Mundo

El vicepresidente de Afganistán dice que "nunca" reconocerá al gobierno talibán Salé advirtió que, si los talibanes "optan por una solución militar", la resistencia "está preparada para cualquier eventualidad".

Europa Press

lunes 30, agosto 2021 • 5:19 pm

Compartir

El vicepresidente de Afganistán, Amrulá Salé, que se ha reivindicado como líder "de facto" tras la salida de Ashraf Ghani del país,  remardó este lunes que "nunca" reconocerá el gobierno de los talibán, al tiempo que aseguró que no se producirá "un trato de rendición en nombre y bajo el disfraz de un acuerdo" con los insurgentes.

En una carta remitida al diario alemán "Der Spiegel", Salé advirtió que, si los talibán "optan por una solución militar", la resistencia "está preparada para cualquier eventualidad".

Salé se encuentra actualmente en el Hindú Kush, un macizo montañoso situado entre Afganistán y el noroeste de Pakistán. En este sentido, indicó que, aunque las antiguas autoridades afganas se encuentran geográficamente "aisladas", aún "representan" a Afganistán.

Políticamente y moralmente Afganistán está con nosotros y nunca se convertirá en 'talibanistán'". aseguró Salé.

En la misiva, ha considerado que el proceso de paz en Doha con los talibán, "que nunca fue un proceso", según ha matizado, "fue el principio del fin". "El proceso era defectuoso y engañoso", dijo, antes de lamentar que el enviado especial de Estados Unidos para Afganistán, Zalmay Khalilzad, "pasó por encima del estado afgano y dio legitimidad a los talibán".

Para los paquistaníes y los talibán, Doha fue un instrumento de distracción para mantener a la comunidad internacional dividida, esperanzada por la paz, y no les permitió condenar la campaña de terror de los talibán". dijo Salé.


Agregó que los insurgentes "nunca creyeron en un acuerdo político". "Explotaron la ingenuidad y la fatiga de la Casa Blanca, tanto bajo la Administración de Donald Trump como la de Joe Biden", señaló.

En este contexto, consideró que Washington y la OTAN "podrían haber soportado el coste, que se habría reducido al mínimo, y mantener 2.500 soldados". "No lo hicieron. Ahora pagan con su reputación, su credibilidad y su apoyo internacional", criticó.

Para Salé, "aún hay una solución", que pasa por amenazar a Pakistán con "sanciones específicas, demandar un acuerdo político y dar reconocimiento y apoyo político a la resistencia de la provincia de Panjshir". "Necesitamos recursos, no duda", urgió.

La provincia de Panjshir, donde se ha refugiado las fuerzas leales a Salé, está considerada como último foco de resistencia a los insurgentes. El vicepresidente afgano usa las redes sociales para arengar a la población contra el movimiento talibán y aplaudir a quienes todavía defienden al antiguo gobierno afgano como representante de la identidad nacional.

Salé también dedicó unas palabras a Ghani y señaló que tendría que haber permanecido en Afganistán. "Incluso si los talibán lo hubieran capturado, su cuerpo estaría en la cárcel y su alma permanecería libre", ha continuado, antes de, en cambio, ahora su alma "está encadenada para siempre".