Editorial

miércoles 18, julio 2018 • 12:00 am

El vergonzoso apoyo oficial a Daniel Ortega

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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, las Naciones Unidas, la Unión Europea, 12 países de América Latina, incluyendo todos los centroamericanos, han condenado la brutal represión de la dictadura de Daniel Ortega y las detestables violaciones de derechos humanos contra el pueblo nicaragüense.

La notable excepción en la región es El Salvador, cuyo presidente ayer se deshizo en elogios a Ortega, en su éxtasis ideológico ante el Foro de Sao Paulo. Es claro que al gobierno salvadoreño y al FMLN no les importan los derechos humanos de los nicaragüenses, solo sus compromisos ideológicos y los profundos lazos económicos entre el partido y el régimen.

Lo que sucede en Nicaragua no es una guerra civil ni un golpe de Estado, es un levantamiento cívico popular de un pueblo harto de una dictadura abusiva, violenta y cruel, que usa escuadrones de la muerte para oprimir y reprimir a su pueblo; que ha violentado todos los derechos constitucionales y las libertades fundamentales de los nicaragüenses.

Afortunadamente la inmensa mayoría del pueblo salvadoreño sí condena la dictadura de Ortega, mientras el gobierno está del lado equivocado de la historia, respaldando a un dictador que es una verdadera vergüenza para la región y que recibe y seguirá recibiendo la condena generalizada de la comunidad internacional.