De esto hay mucho que hablar. He escrito y conocido acerca del problema de las relaciones entre Democracia, Seguridad y Fuerzas Armadas.

Opinión

El rol político de las Fuerzas Armadas

Antonio Martínez-Uribe / Sociólogo Politólogo

miércoles 24, febrero 2021 • 12:00 am

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De esto hay mucho que hablar. He escrito y conocido acerca del problema de las relaciones entre Democracia, Seguridad y Fuerzas Armadas.

El Estado es un sujeto de origen intensamente político, todas sus tipologías, que hasta ahora han existido en la historia humana, tienen ese significado. Por lo tanto, toda la institucionalidad creada como obra humana, también tiene esa finalidad. El Estado de Derecho no se inhibe del uso de su propia cuota de autoritarismo.

Mientras no existió Estado teníamos, el “Estado de Naturaleza”: los humanos viven como animales con libertad absoluta de obrar, sin propiedad privada, haciendo justicia por su propia mano.

El Estado de Derecho, es de reciente creación. Surge como una necesidad histórica frente al absolutismo, el feudalismo que para gobernar utilizaba la fuerza sin regulación alguna. Germina para demandar el derecho a la propiedad privada, es creación del liberalismo. La revolución francesa fue clave para su creación.

En tanto es un ente de gobierno, dispone de la facultad de delimitar una libertad absoluta. Es por eso una institución restrictiva. Para eso se crean leyes, normas, reglamentos a fin de instituir finales de lo que se debe hacer y cómo. Tiene que ser obedecido y, si no, se recurre a la fuerza por medio de las instituciones creadas para hacer cumplir preceptos.

Los militares y policías en este contexto deben de jugar su rol político. Es ignorar enseñanzas de la historia, hablar de que estos cuerpos legales son “apolíticos”. Aquí en El Salvador, antes era un delito hacer política y se señalaba que los que la hacían de cara al status quo, lo que querían era “tomar el poder”. Ellos podían ser desaparecidos, asesinados o encarcelados. Sucedía hasta hace unos años. Un logro de los Acuerdos de Paz, al menos en su texto, fue precisamente reconocer como legitima la lucha por los objetivos perseguidos por la insurgencia para alcanzar fines de justicia social.


Los cuerpos armados institucionales, como la Fuerza Armada y la Policía Nacional Civil, deben hacer política para operativizar y poner en práctica la política de nación desde su propia naturaleza. Su conducta no debe ser “apolítica”, como se dice por muchos políticos que lo hacen por conveniencia, representan a sus grupos de interés. Por el contrario, es o debe ser esencialmente político, que solamente puede cumplirse con hombres y mujeres educados que operan con una alta comprensión y respeto al interés nacional.

Son, en el concepto de régimen democrático, el brazo armado del pueblo de una nación. Integrado por sujetos diciplinados para cumplir con esa delicada misión, particularmente sus jefes. No deben hacer política partidaria favorable a grupos de poder, de presión, de interés, “lobbies”. Para la institución su único beneficio es el interés nacional plasmado en el artículo 1 de nuestra constitución de 1983 reformada. Pero, al mismo tiempo observamos una seguridad armada que es pública y otra privada con unos 30 mil elementos.

El régimen democrático es autoritario en tanto expresa la forma de Estado de Derecho. El punto es que, en tanto organiza este tipo de Estado, no renuncia al uso de la fuerza, pero regulada por la ley y sus instituciones. El Estado de Derecho equivale a decir que es “fuerza regulada”.

La construcción de la democracia como régimen político, presupone, en tanto pretende administrar una diversidad de estratos sociales con intereses diversos, una alta conflictividad: Pero este proceso no debería expresarse de manera abierta, sino que aparecer en modo latente, siempre y cuando la conflictividad se ha abordado por medio de consensos, concertando intereses diferentes. Sino se actúa así, los conflictos se enuncian abiertamente, explotan y es entonces cuando urge para el Estado la tentación del uso de la fuerza. Así nos sucedió a nosotros con la guerra civil.