La oficina de prensa de la Casa Blanca anunció la intención del Presidente Trump de nominar a Ronald Johnson para sustituir a la Embajadora Jean Manes, justificando que es parte del acostumbrado relevo trianual, propio de sus Embajadores de carrera.

Opinión

El relevo de la Embajadora de los Estados Unidos

Jorge Castillo / Politólogo

lunes 8, octubre 2018 • 12:00 am

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La oficina de prensa de la Casa Blanca anunció la intención del Presidente Trump de nominar a Ronald Johnson para sustituir a la Embajadora Jean Manes, justificando que es parte del acostumbrado relevo trianual, propio de sus Embajadores de carrera.

El anuncio coincide con algunos elementos que no podrían soslayarse. Primero, el retorno de la Embajadora Manes, después de haber sido llamada a consultas por el Departamento de Estado y la Casa Blanca, junto a sus homólogos de Panamá y República Dominicana. Segundo, los malestares de la administración Trump hacia el gobierno salvadoreño: a) Respaldar las tiranías de Venezuela y Nicaragua. b) La complicidad silenciosa del GOES/FMLN sobre el procesamiento del ex presidente y prófugo de la justicia, Funes Cartagena. c) El veto de SSC a una reforma legal que facilitaba la investigación de delitos financieros. d) El establecimiento de relaciones diplomáticas con China. e) La corrupción generalizada (y descarada) donde el dinero público salpica a públicos y privados. Tercero, las recientes declaraciones de Jean Manes, en el sentido que los llamados (consultas) de Washington proseguirán, esta vez alrededor de medidas concretas que se podrían tomar contra gobiernos que apoyan tiranías (el nuestro busca hasta censurar a los medios de comunicación) todo, dentro de un abanico de posibilidades que irían – léase bien - “desde cortar toda la ayuda hasta hacer cosas diferentes”.

Desde su venida en octubre de 2015 hasta esta fecha, Jean Manes quizás sea la diplomática mejor informada y, por tanto, la que conoce con más profundidad la problemática de corrupción que ocurre en El Salvador. Su labor me recuerda a la del dilecto amigo, Heinrich Haupt, cuyas declaraciones eran como las de un médico experto, esos que ponen el bisturí justo en el lugar exacto donde se encuentra el mal.

Cuando el ex embajador alemán  hablaba, era como ir a un restaurante de mariscos, donde puedes ver como el limón retuerce a las conchas. Algunos funcionarios, los más sinvergüenzas e impopulares, los que actuaban con mayor opacidad, igual se retorcían quejándose por la intromisión en los “asuntos internos” de nuestro país, por parte del representante de una potencia extranjera.

Si el Senado aprueba la nominación de Ronald Johnson como nuevo Embajador de EUA en El Salvador tendremos, ni más ni menos, a un Coronel retirado que actualmente se desempeña como enlace entre la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Comando de Operaciones Especiales de EUA con sede en Tampa, Florida y que en cuyo palmarés figura haber sido Consejero Especial del Comando Sur de los Estados Unidos, o sea, alguien que trabajaba muy estrechamente con la comunidad de inteligencia, con el Departamento de Estado y con el FBI. Un profesional que conoce de temas álgidos como el la narcoactividad, el lavado de dinero y el terrorismo. Es alguien parecido al médico del bisturí.

Es  verdad que en el campo diplomático sus funcionarios deben ocuparse que sus países mantengan fluidas, armónicas y respetuosas relaciones con los demás Estados. Eso opera especialmente con aquellos gobiernos que tienen como horizonte la plena vigencia de la democracia, el respeto a la institucionalidad, el respaldo al equilibrio de poderes y, sobre todo, la honestidad y la efectividad a la hora de ejercer gobernanza y combatir la corrupción.


Infortunadamente, en nuestro país se ha ido erosionando, de manera gradual y progresiva,  el camino que conduce hacia aquel horizonte. De ahí que no hay mucha solvencia moral que digamos, para ponerse exquisitos frente a posturas de diplomáticos que dicen la verdad y que buscan asegurarse que el dinero que los contribuyentes de sus países envían a El Salvador, sea utilizado con honestidad.

Si prospera en el Senado la designación del Embajador Johnson, seguro que vendrá a un país que estará muy complicado. La inteligencia podría ser su mejor aliada ante un escenario político regional y continental, que pareciera estar disputado entre populistas y tiranos.