Editorial

martes 17, agosto 2021 • 12:00 am

El regreso de los talibanes y el fracaso en Afganistán Los afganos han fracasado en construir su país y han caído de nuevo en manos de los talibanes. Pero también es un fracaso para occidente.

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Hace dos décadas, el mundo conocía horrorizado la barbarie del sistema teocrático instaurado por los talibanes en Afganistán, cuna del terrorismo islámico y albergue de Osama bin Laden, el cerebro de Al Qaeda que planificó los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos.

Entonces supimos de cómo los talibanes maltrataban, discriminaban y forzaban a las mujeres y niñas a usar las detestables burkas, además que les impedían educarse, trabajar, conducir automóviles y salir a la calle sin permiso de sus esposos. Aplicaron una ley islámica de la Edad Media, la Sharia, y hundieron al país en un perverso retroceso en el que prohibieron desde la música hasta el fútbol.

Estados Unidos entonces intervino como reacción ante el albergue que daban los talibanes a bin Laden y ahí vinieron 20 años de ocupación militar que han terminado en un fracaso, en la vuelta al poder de los fundamentalistas islámicos y la incertidumbre de un país entero que huye despavorido e intenta desesperadamente tomar un avión para escapar.

La vuelta de los talibanes es un fracaso monumental para los afganos, pero también significa que todo lo hecho por Estados Unidos en Afganistán no funcionó, salvo el desmantelamiento de Al Qaeda, la inversión de billones de dólares ha terminado en un gobierno colapsado, unas fuerzas de seguridad y militar que se desmoronaron como un castillo de naipes, todos los avances sociales y económicos rumbo al precipicio. Los propios afganos han contribuido a su propia destrucción con una corrupción generalizada y el tráfico de heroína en su territorio. Triste lección para ese país y para las potencias.