Cuando algo usado ya no es de utilidad, se desecha y se recicla, sometiéndolo a un proceso de transformación para reutilizarlo. En nuestra política criolla a eso le llamamos “rueda de caballitos”. Común en el sector gubernamental.

Opinión

El reciclaje

Jorge Castillo / Politólogo

lunes 26, marzo 2018 • 12:00 am

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Cuando algo usado ya no es de utilidad, se desecha y se recicla, sometiéndolo a un proceso de transformación para reutilizarlo. En nuestra política criolla a eso le llamamos “rueda de caballitos”. Común en el sector gubernamental.

Lo que hizo el Ejecutivo la semana pasada fue eso, reciclar unos poquitos funcionarios pretendiendo responder a la vergonzosa derrota política y electoral de los planes totalitarios de su partido y a los dictados que el último Foro de Sao Paulo hizo a la izquierda continental. Fue una sonora pescozada a “revolución democrática” de la que se ufanaba la Troika, como paso previo para instaurar un socialismo con olor a loroco, como algún “diablito” diputado dijo un día.

El reciclaje no tocó a ninguno de los causantes de la debacle socio-económica del país: La Troika del FMLN, ésa que le dicta la plana al Ejecutivo sobre lo que debe o no debe hacer. Hecho importantísimo que refleja la inamovilidad de los máximos cuadros dirigentes de ese partido, pero que pone en aprietos a funcionarios que ocuparán puestos en área sensibles como la comunicación política gubernamental, la planificación estatal, la economía y la hacienda pública.

Al no darse un reciclaje en la Troika, de hecho seguirá siendo el partido el que continuará mandando, por tanto, cometiendo las mismas o peores torpezas.

Cuando el cuasi perenne dueño de la caja chica gubernamental dice la chabacanada que su nuevo cargo como Embajador en México “será un descanso” y que quien lo sustituirá en Hacienda intentará hacer en un año, lo que ni el Ejecutivo ni su Partido pudieron hacer en nueve años, es una confesión burlesca de su inoperancia.

Cuando el Alcalde de San Marcos dice que si él fuera el Presidente, no tuviera como Ministro de la Defensa Nacional, al controvertido y colorido imitador de Gerardo Barrios, sino que lo pasaría a una Embajada, significa que en esto del reciclaje hay funcionarios inamovibles e intocables, no porque estén haciendo bien su trabajo, sino por la burda injerencia partidaria que hace lucir mal a un Ejecutivo ausente.


Cuando un internacionalista guerrinche uruguayo, practicante del más vulgar nepotismo, menciona que el divorcio entre el Alcalde capitalino  y el Partido se puede estabilizar y que en política hay acuerdos hasta entre los peores enemigos, sus declaraciones van a tono con las del Viceministro inmune y con las del “diablito” diputado. Reflejan, además, que todo podría ser un melodrama. Una perversa  estrategia electoral que buscaría “convencer” al alcalde rebelde para que vuelva y aprovechar una figura con peso político, nacional e internacional, para acceder al solio presidencial por medio del voto democrático.

Cuando empiezan a escucharse voces de un tal “Foro Nacional de Salud”, pidiendo la cabeza del pobre viceministro de Salud, responsabilizándolo de la falta de medicamentos; cuando el nuevo Secretario de Comunicaciones dice tener suficientes evidencias que las pandillas llamaron al voto para favorecer al partido ARENA, pero ignora la inoperancia de las unidades de comunicaciones ministeriales;  cuando reciclan a una doctora en Medicina para dirigir la delicada cartera de Economía  y cuando el partido no hace ningún cambio en la Seguridad Pública, incapaz de dar con el paradero de un policía que asesinó a otra policía; entonces, el reciclaje se vuelve payasada.

Aunque creo conocer bastante a los marxistas leninistas, hago una excepción en la designación del nuevo Secretario Técnico. Enfrenta dos retos: portarse a la altura de las circunstancias y preparar una entrega ordenada del poder. El anuncio de su no participación en las elecciones internas para competir como candidato presidencial es decepcionante. Es un indicador que los intereses de la Troika prevalecieron, y que el arreglo ya estaba cocinado a todo vapor para favorecer a los ungidos de la cúpula del Frente

El reciclaje significa que el Frente no leyó bien el voto de castigo: “Que la Troika y sus negocios se hagan a un lado”.