Editorial

jueves 15, febrero 2018 • 12:00 am

El rechazo a la dictadura venezolana

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Los países más importantes de América Latina, agrupados en el llamado Grupo de Lima, han exigido  al gobierno de Venezuela que cambie el calendario electoral y permita abrir un corredor humanitario  para enfrentar el desabastecimiento de alimentos. Esto sucedió mientras el presidente peruano retiraba la invitación al dictador venezolano, Nicolás Maduro, para asistir a la Cumbre de las Américas en abril próximo..

“No puede haber elecciones libres y justas con presos políticos, sin la plena participación de los partidos políticos y líderes detenidos o inhabilitados arbitrariamente”, indica la declaración del grupo de 14 países, entre los que no está El Salvador, cuyo gobierno suele alinearse con el regimen de Maduro a pesar de todas sus barbaridades. Precisamente esta semana la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), expresó su “profunda preocupación” por la “respuesta represiva, arbitraria y contraria a derechos humanos” del gobierno venezolano a la oleada de movilizaciones en su contra.

La posición del Grupo de Lima es digna de admiración. No se puede tolerar dictaduras que atropellan las libertades y derechos fundamentales de los pueblos y el regimen de Nicolás Maduro es un ejemplo asqueroso de lo que el autoritarismo, la prepotencia y el odio son capaces de hacer cuando se institucionalizan desde el Gobierno.