Editorial

viernes 10, noviembre 2017 • 12:00 am

El Puerto de La Unión tiene que funcionar

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El puerto de La Unión es una de esas grandes tragedias nacionales. Construido con mucha ilusión, vendido como un polo de desarrollo para el oriente del país, inaugurado varias veces y con promesas de infinidad de beneficios, pero totalmente inoperante por casi una década porque no se ha podido concretar una concesión para el manejo de la terminal marítima.

La realidad es que el puerto de La Unión es  hoy un enorme parqueo vacío que ha generado enormes costos al erario público y que necesita echarse a andar. Como bien decía el alcalde de La Unión, Ezequiel Milla, ya no son necesarios más estudios ni contratar consultorías que digan lo que ya se sabe. El puerto de La Unión debe funcionar y generar ingresos, generar empleos y convertir a esa bella zona del país en un motor productivo.

Los diputados deben analizar a conciencia la nueva propuesta que extiende a 50 años la concesión y evaluarla con prontitud, pensando en los intereses nacionales, pero es una decisión que no se puede seguir postergando, debido a los enfrentamientos políticos en el parlamento.

Además, es fundamental atraer inversiones, lograr el objetivo que tenía el puerto en un inicio y generar los beneficios económicos y sociales que tanto necesita El Salvador y concretamente el departamento de La Unión.