Editorial

jueves 8, noviembre 2018 • 12:00 am

El peligroso poder económico de las pandillas

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El golpe dado por la Fiscalía General de la República a la estructura pandilleril que extorsionaba a los comerciantes del mercado La Tiendona, nos ilustran la dimensión del inmenso y espeluznante poder económico que el crimen organizado ha adquirido en el país.

Las pandillas han probado ser la peor cara de la sociedad salvadoreña: asesinan, roban, asaltan, violan y extorsionan a todo el país en diferentes niveles, pero toda la ciudadanía, directa o indirectamente, sufre su embate.

Lo de La Tiendona seguramente se reproduce en otros mercados y zonas comerciales del país. La Fiscalía calcula que la estructura delincuencial recogía aproximadamente $50,000 mensuales -$600,000 anuales- además de pagos extra de extorsión a los comerciantes como aguinaldos en diciembre. En otras palabras, el comercio asfixiado por la delincuencia.

Impresiona también el lujo y ostentación con el que viven los cabecillas de estas bandas delincuenciales, mientras sus subalternos se pudren en las cárceles o viven en comunidades pobres en el área metropolitana de San Salvador y otras ciudades.

Bien por la Fiscalía que ha sabido golpear la estructura financiera de las pandillas, hay que continuar por ese camino.