La literatura clásica puede ser entretenida para comprender el presente. De acuerdo a Herodoto y Aristófanes, Esopo –el mítico fabulista griego- debió padecer muchas vicisitudes siendo esclavo, hasta ganar la libertad por su enorme talento; sin embargo con 36 años de vida tuvo un trágico final. A él se atribuye un amplísimo repertorio de exquisitas fábulas llenas de sabiduría que recogen el reflejo de las más profundas debilidades y miserias humanas, y, probablemente, nunca imaginó la trascendencia de su obra para la formación moral de la humanidad.

Opinión

El pastor mentiroso Que la densidad del humo no sea un impedimento para alzar la mirada más allá del pastor mentiroso...

Eugenio Chicas / Diputado del FMLN al Parlacen

miércoles 23, septiembre 2020 • 12:30 am

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La literatura clásica puede ser entretenida para comprender el presente. De acuerdo a Herodoto y Aristófanes, Esopo –el mítico fabulista griego- debió padecer muchas vicisitudes siendo esclavo, hasta ganar la libertad por su enorme talento; sin embargo con 36 años de vida tuvo un trágico final. A él se atribuye un amplísimo repertorio de exquisitas fábulas llenas de sabiduría que recogen el reflejo de las más profundas debilidades y miserias humanas, y, probablemente, nunca imaginó la trascendencia de su obra para la formación moral de la humanidad.

Una de sus fábulas clásicas es “El pastor mentiroso”, de acuerdo al relato este era un joven de la edad media que trabajaba apacentando ovejas y que a falta de redes sociales en aquella época se entretenía engañando a los pobladores con falsas alarmas, mintiendo a viva voz: “Auxilio, auxilio, ahí viene el lobo”, produciendo conmoción y movilización de pobladores incautos, a los que tantas veces engañó con sus falsedades. Al final, cuando ya nadie le creía después de tanto embuste, el lobo llegó y se lo comió junto a sus ovejas. Moraleja: Nadie cree en un mentiroso incluso cuando dice la verdad.

Los misteriosos motivos del sorpresivo “cerco sanitario” sobre el municipio de Corinto en el departamento de Morazán, parece una falsa alarma, tal cual ocurrió antes en el puerto de La Libertad. Un aparatoso despliegue que incluye unidades élites del ejército y la policía, estruendo de helicópteros militares, a la usanza de los viejos operativos desplegados en la zona durante la guerra fueron visibles según pobladores.

Los habitantes de aquel apacible lugar enclavado en las alturas medias de Morazán, amanecieron sorprendidos ante semejante movimiento, intrigados por las restricciones de libre tránsito impuestas en clara violación a sus libertades constitucionales. Esta sorpresiva maniobra era desconocida hasta por el Alcalde, quien se enteró tras el escándalo de la ocupación; aun el propio director de la unidad de salud, ignoraba semejante acción.

Hasta hace una semana, de acuerdo a datos públicos del régimen -que solo ellos saben cómo los obtienen y procesan- se registraban menos de 400 casos de contagio por Covid-19 en todo el departamento de Morazán, de los que alrededor de veinte correspondían a Corinto. Misteriosamente esas cifras se multiplicaron, sin que a la fecha haya una explicación oficial satisfactoria, sobre todo, para un municipio bastante aislado, la comunidad desconoce las razones técnicas para aplicar semejante medida restrictiva, a todas luces violatoria de sentencias de la Sala de lo Constitucional, que con suficiente claridad se ha pronunciado sobre este tipo de violaciones constitucionales.

Después de tantos gritos de alarma y mentiras de Bukele, no sabemos si el cerco a Corinto sea solo otra cortina de humo del régimen para contrarrestar y encubrir la avalancha de presuntos casos de corrupción, la incapacidad para enfrentar y resolver los graves problemas económicos y sociales causados por el mal manejo de la crisis viral, o todos juntos. El hecho también coincide con la sorpresiva renuncia del presidente del BCR, después de develar otra mentira más de Bukele, destapando que el régimen ha recibido 1643 millones de dólares de préstamos, más de 1595 millones de LETES  y CETES -de los que durante la emergencia gastaron 1036 millones-, mientras el 31 de Mayo Bukele afirmaba no haber recibido un centavo de la Asamblea Legislativa.


“El cerco a Corinto” también coincide con las diligencias judiciales ordenadas por el Juzgado de Instrucción de San Francisco Gotera, del mismo departamento de Morazán, para inspeccionar los archivos de la Fuerza Armada buscando documentos vinculados al horrendo crimen en el Mozote, en diciembre de 1980. El ministro de la defensa bajo órdenes de Bukele, en una cobarde actitud, desplegó sus mayores esfuerzos tratando de impedir el procedimiento.

Estos “cercos sanitarios” violatorios de los derechos fundamentales probablemente sean la modalidad de “cortina” que usará el régimen de Bukele para distraer a la opinión pública, encubriendo las presuntas negociaciones con grupos criminales de pandillas que mantienen intacto “su” control territorial y, mientras, los carteles de la droga se movilizan campantes sin sufrir mayores decomisos, asegurando su control de las rutas marítimas, aéreas y terrestres. Frente a esto el ministro de la defensa ha expresado que estas operaciones ocurren fuera de los límites nacionales ¿Será esto producto de otra negociación?

Que la densidad del humo no sea un impedimento para alzar la mirada más allá del pastor mentiroso.