Editorial

viernes 1, octubre 2021 • 12:00 am

El Niño, nuestro futuro, una promesa y un compromiso Un mejor El Salvador pasa por darle las herramientas a nuestra niñez para acceder a una mejor educación, una sociedad en paz y con un buen ejemplo de sus mayores.

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Hoy celebramos el Día del Niño, nuestro futuro, una promesa de felicidad y un compromiso de entrega con la vida.  El Día del Niño es un buen momento para reflexionar que nuestra infancia debe ser protegida, conocer y pensar sobre los derechos del niño y cómo mejorar su bienestar.

Tristemente, la guerra y la violencia delincuencial mataron la inocencia de los niños salvadoreños hace décadas. Vivimos en un ambiente cargado de expresiones de violencia en la que los niños deben crecer y sobrevivir, desde la escuela, desde la familia, desde la calle donde ya no se puede jugar libremente.  El gran líder sudafricano, Nelson Mandela lo planteaba así: “Debemos a nuestros niños el recurso más valioso de nuestra sociedad, una vida libre de violencia y miedo”.

El gran desafío de la sociedad salvadoreña es dar a los niños de hoy y del futuro un país con mejores condiciones para vivir, para no tener que migrar como sus hermanos mayores, sus padres o sus abuelos tuvieron que hacerlo. El reto es enorme porque durante las últimas cuatro décadas hemos vivido tiempos tumultuosos que parecen seguir afectándonos.

Apostarle al cuidado desde la primera infancia y luego enfatizar en la educación de las nuevas generaciones es clave para el futuro. El filósofo y matemático griego, Pitágoras decía: “Eduquen a los niños y no tendrán que castigar a los hombres”. Y precisamente, eso es lo único que puede cambiar el curso de El Salvador, educación y más educación para las futuras generaciones. El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices y eso pasa por una sociedad educada, en paz y con buenos ejemplos de sus mayores.