Buenos Días

El nepotismo cae mal y muy mal, ¡no lo defiendan!

Álvaro Cruz Rojas / Editor Jefe

lunes 19, marzo 2018 • 12:00 am

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A finales de enero de este año, el presidente argentino, Mauricio Macri, tomó una decisión valiente: reducir la grasa de puestos políticos del Estado y acabar con el nepotismo. La decisión no tuvo nada que ver con motivaciones electorales, fue un asunto de sentido común y reducción de gasto público en medio de la crisis, además una medida aplaudida ampliamente por la sociedad argentina.

La decisión del presidente Macri obligó a renunciar a unos 40 familiares de ministros.  El decreto incluía prohibir la contratación de familiares de ministros y secretarios de Estado hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad, es decir, padres, hijos, cónyuge, hermanos, abuelos, nietos, nueras y yernos.

Entre los afectados estaban el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y los ministros Triaca (Trabajo), Gustavo Santos (Turismo), Patricia Bullrich (Seguridad), Oscar Aguad (Defensa) y Frigerio (Interior), entre otros.

Hay que decirlo claramente en estos tiempos que el Ejecutivo habla de corregir su rumbo y cambios en el Gabinete: el nepotismo cae mal y muy mal. Es indefendible y es una práctica que debe ser erradicada. Nos caía muy mal en los gobiernos de ARENA y nos cae muy mal en los gobiernos del FMLN porque esperábamos que eso no se diera. Pero tristemente se da y hay núcleos familiares enteros en esta práctica y algunas veces sin la más mínima preparación académica o el entrenamiento necesario para esas posiciones.

Ya sé que el impacto financiero es mínimo. En el caso argentino solo fue un 0.02 %  del presupuesto, pero no se trata de dinero, se trata de demostrar que quieren de verdad corregirse. Ustedes prometieron cambio. No cambien solo nombres, cambien prácticas y el nepotismo es una de ellas. No salgan con  que sus hijos, esposas, esposos o nietos tienen capacidad y méritos propios. No señores, les repito: el nepotismo cae mal y muy mal.