El pasado 1 de mayo tuve el privilegio y la gran oportunidad de conocer el modelo de seguridad de la ciudad de San José Guayabal, Cuscatlán, a 24 kilómetros de la ciudad capital. Tiene una extensión territorial de 42.74 kms cuadrados, a 525 metros de altura sobre el nivel del mar, y una población estimada de 14,000 personas. Se encuentra dividida en nueve cantones, cinco barrios, una colonia, 34 caseríos; su alcalde es Mauricio Arturo Vilanova quien ha transformado la vida de sus habitantes ubicándolos al centro de su política de administración municipal y son la motivación diaria de sus acciones.

Opinión

El modelo de seguridad de San José Guayabal

Ricardo Sosa / Criminólogo

martes 7, mayo 2019 • 12:00 am

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El pasado 1 de mayo tuve el privilegio y la gran oportunidad de conocer el modelo de seguridad de la ciudad de San José Guayabal, Cuscatlán, a 24 kilómetros de la ciudad capital. Tiene una extensión territorial de 42.74 kms cuadrados, a 525 metros de altura sobre el nivel del mar, y una población estimada de 14,000 personas. Se encuentra dividida en nueve cantones, cinco barrios, una colonia, 34 caseríos; su alcalde es Mauricio Arturo Vilanova quien ha transformado la vida de sus habitantes ubicándolos al centro de su política de administración municipal y son la motivación diaria de sus acciones.

La visita obedeció a que me llamó mucho la atención los bajos índices delincuenciales y de violencia homicida y feminicida, a pesar de estar rodeado de municipios como San Martín, Guazapa, Tonacatepeque, Oratorio de Concepción y Suchitoto con mayor incidencia y operación de crimen organizado. Sobre el señor alcalde había escuchado muchas cosas, sobre todo que es una especie de “sheriff” que establece orden, limpieza y que se cumpla la ley en su  ciudad; llega puntual a la cita en el parque central, a pesar que ese día de asueto nacional desde las cuatro de la mañana trasladó a una ciudadana hasta el hospital de San Vicente, y a su regreso había otro paciente a quien también llevó a recibir asistencia; portaba su equipo conformado por un chaleco blindado, un arma corta, y una serie de accesorios para servir a la comunidad.

Desde los primeros minutos me sorprendió cómo saluda a todos los habitantes por su nombre, con una sonrisa, abrazándolos y a todos preguntándoles como se sienten, tomándose todo el tiempo para escuchar a su gente. Los habitantes tienen el número celular del alcalde, además le escriben a sus redes sociales sobre cualquier necesidad o apoyo, le comparten imágenes y vídeos sobre cualquier situación, y él coordina y articula la solución inmediata. Me dijo que tenía la libertad de preguntarle a los habitantes lo que quisiera sobre cómo viven en el municipio, si se sienten seguros, cómo se les atiende, el trabajo de la PNC y la FAES, y comencé a compartir con muchos ciudadanos, visitamos varios negocios, casas, pude platicar con motoristas del transporte colectivo, con vendedores por cuenta propia, y poder escuchar sus experiencias y testimonios de lo que representa para ellos su municipio y lo bien que se sienten, marcaron las primeras tres horas de la visita.

Fuimos al puesto de la PNC, siendo atendidos por la jefatura, jefe de operaciones y personal de servicio, quienes también, siendo asueto, estaban con pleno seguimiento a las actividades y planes de la policía. El alcalde ingresa al puesto y saluda a todos los oficiales por su nombre, se observa a siemple vista una excelente relación entre la alcaldía y la PNC. El jefe del puesto me expuso sobre cómo opera la policia comunitaria, la cobertura operativa de todo el municipio, el énfasis en el trabajo preventivo, me sorprendió cómo los oficiales tienen conocimiento pleno de todos los cantones y caseríos. El señor alcalde interrumpe y le dice al jefe de la policía que ya le tiene una laptop nueva para que puedan desarrollar mejor su trabajo. Al finalizar la exposición, iniciamos una ronda por el municipio en el carro del señor alcalde, en compañía de los señores oficiales; mientras salíamos del casco de la ciudad e ingresamos a los primeros cantones, los oficiales de la PNC y el alcalde comentan los nombres de las personas que nos vamos encontrando, el alcalde detiene el vehículo y saluda a cada persona por su nombre, de igual manera los miembros de la PNC. Nos bajamos en varias ocasiones en las casas de muchos habitantes, compartí con ellos, conversamos sobre su amado municipio y todos sin excepción agradecen y honran el trabajo articulado de la alcaldía, policia y Fuerza Armada. Comprendí y fui testigo de que el alcalde Vilanova ha priorizado la vida, la salud, servicios asistenciales, una relación próxima y genuina con sus hermanos y hermanas sobre calles, obras físicas y materiales. El municipio tiene un 98 % de cobertura de energía eléctrica y un 97 % de agua potable; se encuentra libre de analfabetismo, brinda transporte a los alumnos desde los cantones y caseríos. La participación ciudadana es una realidad, la prevención, armonía y cultura de paz es un estilo de vida.