Editorial

lunes 1, noviembre 2021 • 12:00 am

El macabro recuerdo del huracán Mitch El huracán Mitch fue la campanada de alerta que Centroamérica tuvo para entender el impacto que traía el cambio climático.

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Recordar el paso del huracán Mitch aún causa angustia y dolor entre los habitantes de Chilanguera, en el municipio de Chirilagua en La Unión, que el ciclón hizo desaparecer aquellos horribles días de finales de octubre e inicios de noviembre de 1998.

Han pasado más de dos décadas del peor huracán que tenga memoria la historia de Centroamérica. En El Salvador causó la muerte de unas 240 personas, estragos millonarios en la infraestructura y la agricultura, daños en unas 10 mil viviendas y casi medio millón de damnificados. Fueron días aciagos, que dejaron gran incertidumbre y desazón por la enorme vulnerabilidad ante la naturaleza.

El peor huracán de la historia de Centroamérica dejó miles de víctimas en los países de la región. Nuestros vecinos se llevaron la peor parte. Tegucigalpa y otras ciudades hondureñas quedaron inundadas durante semanas. Unas 11 mil personas fallecieron e igual número desaparecieron en Honduras.

En Nicaragua, el alud de lodo del volcán Casita causó la muerte de unas tres mil personas, otras  mil personas fallecieron en otras partes del país por Mitch, además de graves daños en la infraestructura y la red de carreteras.

El huracán Mitch fue la gran campanada de alerta para los centroamericanos acerca del impacto que traía para la región el cambio climático, y es que El Salvador y toda la región es una zona profundamente vulnerable y necesitamos educarnos en la prevención de desastres para que tragedias como esta puedan evitarse en el futuro. Precisamente el viernes, la FAO pedía $37 millones para asistencia humanitaria a las víctimas del cambio climático que siguen golpeando la región, una muestra que la amenaza sigue latente sobre nosotros.