Lempa se salió de su cause el jueves y entró a las viviendas del caserío La Isla, en Citalá, Chalatenango. / Francisco Valle.

Nacionales

El Lempa inundó un caserío de Citalá como hace 22 años

Óscar Romero

sábado 7, noviembre 2020 • 11:00 am

Compartir

Luego de almorzar, mientras algunos habitantes de Citalá, en Chalatenango, hacían los quehaceres del hogar, o veían televisión, el río Lempa irrumpió en sus moradas. A eso de las 3:00 de la tarde, 21 familias tuvieron que salir apresuradamente de sus viviendas en el caserío La Isla luego, que el caudal del río inundara sus hogares.

Marina Alvarenga vivía sola en el caserío, su voz se entrecorta cuando narra que fue un momento “abatido, porque se llenó rápido”. Solo pudo “sacar una mudada” para salir, porque “se iba llenando rápido, y dijimos, la vida hay que salvarla porque lo material se hace poco a poco”.

La Depresión Tropical Eta, en su paso por Nicaragua y Honduras, provocó el colpaso del Lempa en el sector fronterizo de Chalatenango, al norte de El Salvador.

Daños por las inundaciones del Lempa en Citalá. Francisco Valle.

El Lempa nace en Guatemala y recorre una porción del departamento de Ocotepeque, Honduras. A El Salvador ingresa por Citalá, el municipio más al norte, que recibió la fuerza del caudal que venía de Honduras.

En el caserío son 31 familias las que viven en las riberas del Lempa. Un gavión (muro de piedras) de aproximadamente 1.5 metros, es la defensa que tienen y que divide el estrecho callejón del caserío, y las orillas del Lempa, pero el jueves fue sobrepasado por el embravecido río Lempa.


Bastante alarmante cuando la gente venía saliendo y todo quedaba ahí”. Marina Alvarenga, albergada en Citalá.

Plantas, patios, mesas, camas, y demás propiedades de las personas se llenaron de lodo, al bajar el caudal del principal río que recorre El Salvador.

“Es duro ver que se pierden las cosas que uno por tanto tiempo ha luchado”, cuenta Roxana Méndez, otra de las personas afectadas y que tuvo que dejar el lugar en el que vivió “toda la vida”.

Un muro de piedra divide las casas del Lempa, sin embargo, no fue barrera para el agua. Francisco Valle.

Milagro de Jesús Flores contó que fueron momentos de agonía, “El río se metió tanto por un lado como por el otro, nos agarró en medio y no hallábamos como hacer para salir”, dijo.

Flores contó que en ese momento que el río estaba entrando en las casas, personal de Protección Civil y la Policía Nacional Civil los evacuaron.

“Mire que me llegaba hasta por acá (el agua)”, dice Flores y se señalá el pecho. “La casita donde yo vivo quedó llena de lodo, se me metió todita el agua y en la casa de mi hija, lo mismo”.

A los habitantes de Citalá, Eta y el Lempa les arruinó lo que con esfuerzo habían conseguido.

El director de Protección Civil, William Hernández, llegó al albergue donde estaban los habitantes resguardados y platicó con una albergada quien dijo que “nunca se había desbordado así el río”.

El director respondió que “llovió bastante en Honduras”.

Cuando yo vi en las noticias que el Márchala se había desbordado, claramente sí sabíamos que también aquí se iba a meter, porque ese río viene a dar al Lempa”, dijo la albergada.

El río Márchala está ubicado en el departamento de Ocotepeque, en Honduras, ese departamento está situado al norte de Citalá.

Desde las 5 de la mañana del jueves, hasta la misma hora del viernes, el Ministerio de Medio Ambiente reportó 49.6 milímetros de lluvia en el municipio de Citalá.

Marina Alvarenga contó que “había bastante seguridad sacando”, en el momento que el Lempa salió de su nivel y llegó a las casas “muchos no querían dejar sus pertenencias”, contó. “Soldados, policías y Protección Civil, todos ellos andaban sacando”, dice.

Alvarenga contó, con su voz entrecortada, que “hace 22 años pasó algo como esto, en el Mitch, y entonces, hasta ayer que sufrimos el mismo percance”, narró a Diario El Mundo.

En el caserío, la mayoría de las casas están vacías, las bicicletas de los niños llenas de lodo, los patios de las casas encharcados y lo que un día, para más de 21 familias fue su morada, el Lempa lo convirtió en un caserío fangoso, y ahora, “La Isla” luce como hace 22 años.