Editorial

lunes 12, febrero 2018 • 12:00 am

El informe de la relatora debe llamar a reflexión

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La relatora de Naciones Unidas causó revuelo con sus declaraciones la semana pasada. Algunos funcionarios y políticos se han apresurado a descalificarla y hasta declararse “ofendidos” por su informe. Como suele suceder en el país, muy poco se analiza y solamente se reacciona con bilis sin ver objetivamente los hechos, mucho menos en tiempos de campaña electoral.

Hay medidas de seguridad que son indispensables para controlar los centros penales, por ejemplo, el bloqueo de señales, las restricciones a visitas. Las cárceles se habían convertido en cuarteles generales de las pandillas mafiosas antes de aplicarse las medidas extraordinarias. Era el clamor de la población tomar control sobre ellas y así debe continuar.

Pero hay observaciones de la relatora de Naciones Unidas que no se pueden obviar. Las condiciones infrahumanas de las prisiones son una pesadilla inimaginable,  peor que una película de horror. Los reos carecen de las mínimas condiciones de salubridad, agua potable, de servicios sanitarios y padecen un hacinamiento cavernario. Tenerlos bajo esas condiciones no favorece en nada la más mínima reflexión sobre su comportamiento delictivo. Por el contrario, profundiza el odio, el resentimiento, la violencia y la venganza hacia una sociedad que los excluyó en la calle y los excluye en las cárceles.  Hay que reflexionar y ver el panorama completo.