El desarrollo acelerado de las vacunas contra el COVID-19 ha significado una luz al final del túnel para el planeta entero. La recuperación económica, social y sanitaria se vislumbran como una posibilidad. Sin embargo, y es que siempre hay una piedra en el zapato, la evidencia hasta la fecha sugiere que la inequidad en el acceso a las vacunas es una realidad. Las superpotencias, han seguido una política de asegurar la oferta de vacunas de primera línea, de esa manera limitando el acceso a otros países, principalmente aquellos con economías pobres. Además, el Acelerador de Acceso a las Herramientas de COVID-19 (ACT por sus siglas en ingles), plataforma mundial para asegurar igualdad en el acceso de tratamientos para el COVID-19, y que incluye a las vacunas, permanece sin recibir suficientes fondos, por lo que su capacidad para adquirir vacunas esta seriamente limitada. La inequidad entre países se mantiene y se profundiza. Lo irónico del asunto es que esta inequidad entre países, además de ser una de las razones fundamentales del porque sufrimos esta pandemia, también afecta la recuperación a corto tiempo de la economía mundial, y por ende la recuperación económica de los mismos países ricos que hoy acaparan el mercado de las vacunas.

Opinión

El gen egoísta se incorpora en el genoma del covid-19

Dr. Alfonso Rosales / Médico epidemiólogo @alfonso76657962

viernes 29, enero 2021 • 12:00 am

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El desarrollo acelerado de las vacunas contra el COVID-19 ha significado una luz al final del túnel para el planeta entero. La recuperación económica, social y sanitaria se vislumbran como una posibilidad. Sin embargo, y es que siempre hay una piedra en el zapato, la evidencia hasta la fecha sugiere que la inequidad en el acceso a las vacunas es una realidad. Las superpotencias, han seguido una política de asegurar la oferta de vacunas de primera línea, de esa manera limitando el acceso a otros países, principalmente aquellos con economías pobres. Además, el Acelerador de Acceso a las Herramientas de COVID-19 (ACT por sus siglas en ingles), plataforma mundial para asegurar igualdad en el acceso de tratamientos para el COVID-19, y que incluye a las vacunas, permanece sin recibir suficientes fondos, por lo que su capacidad para adquirir vacunas esta seriamente limitada. La inequidad entre países se mantiene y se profundiza. Lo irónico del asunto es que esta inequidad entre países, además de ser una de las razones fundamentales del porque sufrimos esta pandemia, también afecta la recuperación a corto tiempo de la economía mundial, y por ende la recuperación económica de los mismos países ricos que hoy acaparan el mercado de las vacunas.

Un nuevo estudio publicado por la Cámara Internacional de Comercio (ICC por sus siglas en Ingles), pone de manifiesto precisamente los riesgos que corren estas economías al mantener esta inequidad. Utilizando un sofisticado modelo, demuestra que ninguna economía puede recuperase plenamente de la pandemia hasta que las vacunas sean igualmente accesibles en todos los países. La conclusión principal del estudio es que aquellos países ricos que logren vacunar al 100 por ciento de su población, no reactivan sus economías en la medida y velocidad esperada, si el virus continúa circulando en los mercados emergentes y economías en desarrollo. Este hallazgo, produce clara evidencia del interés puramente económico para estas economías de países ricos para invertir en una plataforma como el ACT, y así, por interés nacionalista, procurar una distribución mas equitativa de las vacunas, sin acaparamiento de los mercados.

 

Siete resultados fundamentales arrojan el estudio:

  • Ninguna economía es una isla: existe una interdependencia comercial y económica entre los países, independiente del tamaño de sus economías. Para restaurar la economía de los países ricos es necesario una recuperación de la economía global, que incluye las economías de los países pobres.
  • Si los países siguen aplicando un enfoque descoordinado a la distribución de vacunas el mundo se arriesga a sufrir pérdidas en el PIB global sólo en 2021 de hasta 9,2 billones de dólares
  • Incluso si las economías avanzadas alcanzan los niveles óptimos de vacunación en el segundo trimestre de este año de este año, incurrirán en casi la mitad de este coste si el despliegue de las vacunas en las de las vacunas en las economías en desarrollo sigue la trayectoria actual.
  • Incluso en un escenario más optimista, en el que los países en desarrollo son capaces de vacunar la mitad de su población antes de que termine el año, el costo global sería de $4.4 trillones de dólares, y el 53% de este costo sería asimilado por las economías desarrolladas.
  • Por lo tanto, las economías avanzadas tienen un claro incentivo económico para acelerar la distribución de las vacunas de forma coordinada a nivel mundial, reduciendo así la posibilidad de que las perturbaciones de la oferta y la demanda en terceros países provoquen pérdidas económicas en el país.
  • En este contexto, la financiación necesaria para permitir un acceso equitativo a las vacunas debería ser reconsiderado como una oportunidad de inversión, capaz de generar una rentabilidad de más de 166 veces en comparación con los 27.200 millones de dólares que se necesitan actualmente para para financiar el acelerador de ACT.
  • Cuanto más abierta sea una economía avanzada, mayor será su beneficio económico potencial por de garantizar la disponibilidad mundial de las vacunas. En esencia, la evidencia parece soportar el argumento de la famosa economista Mariana Mazzucato, una de las economistas más avanzada de nuestro tiempo, quien promueve una discusión centrada más en la creación de la riqueza que en la redistribución de esta.