Todos los días, a las 4:30 a.m., la emprendedora Marta Carolina Mejía, de 53 años, empieza a vender pan y pastelitos en diversos puntos de San Salvador para ganarse la vida. Ayer, a esa hora, se encontraba sentada frente al mesón donde vivía, luego de que el incendio extinguiera todas sus pertenencias y la dejara sin nada, hasta sin voluntad.

Nacionales

El fuego le pulverizó todo a vendedora informal

Roxana Lemus

miércoles 21, noviembre 2018 • 12:00 am

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Todos los días, a las 4:30 a.m., la emprendedora Marta Carolina Mejía, de 53 años, empieza a vender pan y pastelitos en diversos puntos de San Salvador para ganarse la vida. Ayer, a esa hora, se encontraba sentada frente al mesón donde vivía, luego de que el incendio extinguiera todas sus pertenencias y la dejara sin nada, hasta sin voluntad.

Mejía es ciudadana hondureña, que llegó a El Salvador hace algunos años y vive de la venta de pan dulce, pan con ajo, pan con mantequilla y pastelitos. Diaria­mente comercializa $30, pero ayer no tenía voluntad alguna para abastecer a sus clientes con los deliciosos productos elaborados con harina.

Entre lágrimas, Marta señaló que el siniestro consumió su ropa, cocina, camas, refrigeradora, mesa y máquina de coser, además del vestido de primera comunión de su nieta, que con sacrificio confeccionaba. El impacto de haberlo perdido todo, hasta el dinero para su venta, le generó problemas de salud, por ello tuvo que ser atendida por Cruz Verde Salvadoreña, cuerpo de socorro quellegó al lugar, y logró ser estabilizada. “Ahora voy a esperar a ver qué dice la alcaldía, porque mi pareja no tiene tampoco para dónde irse”, expresó.