Katherin Beltrán trabaja en el comal de barro en la Pupusería Esmeralda, uno de los negocios que aún cocina con lena en Olocuilta.

Economía

El fuego de leña vuelve a calentar al comal de pupusas

José A. Barrera

lunes 31, agosto 2020 • 12:02 am

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Olocuilta tiene la actividad comercial más importante del norte del departamento de La Paz, su mercado municipal es uno de los de mayor flujo en la zona y su actividad es clave para la operación de decenas de pupuserías. El movimiento se dispara en los días de “plaza”, en los martes, jueves, sábado y domingo cientos de personas acuden a abastecerse no solo de los cantones de la localidad, sino de otros municipios.

Antes de que se construyera el Aeropuerto Internacional El Salvador San Óscar Arnulfo Romero y la Autopista Comalapa (a finales de la década de 1970), la comunidad tenía bien ganada su fama de “cuna de las pupusas de arroz”. Era –y sigue siendo- una parada frecuente para los buses de varias rutas interdepartamentales.

El pupusodromo de más tradición es El Triángulo, en el kilómetro 22 y medio de la Antigua Carretera a Zacatecoluca, donde varios negocios aún cocinan con leña.

Pupusería Esmeralda es una de esos negocios. Al igual que los ubicados en la zona de la Autopista, los que están en la “Calle Vieja” resienten la falta de visitas, pero esperan que las cosas empiecen a mejorar.

Katherine Beltrán, pupusera de La Esmeralda, reconoce que ahora, pese a que se reactivó el comercio, están llegando menos comensales de los que habitualmente lo hacían antes de la pandemia. En  El Triángulo la actividad es principalmente los fines de semana  y algunos locales han decido cerrar, pero en La Esmeralda el fuego de la leña aviva con cada cliente.

“(Con la pandemia) nos bajó bastante la venta quizá estábamos con un 25 %”, dijo.  Beltrán explicó que decidieron reactivar el negocio para llevar, pero también reconoció que la venta no fue tan alta porque aunque hubo días buenos, muchos fueron malos donde las ventas eran de entre $3 y $5.


A diferencia de los negocios en la Autopista, El Triángulo no depende del flujo de viajeros del aeropuerto, sino de comensales que buscan pupusas de comal y que incluyen su paso por la zona durante sus recorridos o que expresamente programan sus visitas a la zona.