Editorial

miércoles 20, enero 2021 • 12:00 am

El fin de la era de Donald Trump Durante los años de Trump, nuestros migrantes fueron tratados con una bajeza inédita y El Salvador como país fue blanco de sus insultos

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El accidentado mandato de Donald Trump en Estados Unidos culmina hoy en medio de una tormenta política mayúscula provocada por su incitación a turbas supremacistas para asaltar el Capitolio e impedir la confirmación de la elección de su sucesor, el demócrata Joe Biden.

Nunca antes en la historia estadounidense gobernó tanta insensatez, tanta arrogancia y tanta mentira, tanto atropello. La mayor herencia de Trump es un país dividido, polarizado.  La fuerte institucionalidad estadounidense pudo sacudirse a Donald Trump tras cuatro años de pesadilla. Trump fue parte de un fenómeno mundial populista, pero a diferencia de Estados Unidos, países con débil institucionalidad terminan atropellados por este tipo de gobernantes como lo hemos visto en Venezuela o Nicaragua.

Nunca antes en la historia estadounidense reciente nuestros migrantes fueron tratados con tanta bajeza y grosería al grado de separar niños de sus padres, sin considerar sus derechos humanos o el universal derecho de asilo. Trump llegó al extremo de insultarnos como nación con aquella frase vulgar irrepetible. De manera que el señor Trump no será extrañado en esta región.

Más allá de quién gobierne Estados Unidos, para El Salvador, la relación especial con ese país debe mantenerse, cultivarse y extenderse. Hay que velar por nuestros migrantes, hay que velar por los intereses salvadoreños y trabajar intensamente en una agenda bilateral de mutuo provecho.

Los Estados Unidos de Joe Biden han dejado claro cuál es su visión sobre El Salvador y el resto de la región, una agenda conveniente para nuestros intereses también y que hay que saber aprovechar.