El señor vicepresidente de los Estados Unidos de Norteamérica Mike Pence la semana anterior les dijo a los tres presidentes de los países del denominado triángulo norte de Centroamérica que la inmigración irregular hacia suelo estadounidense tiene que acabar, el éxodo debe terminarse.

Opinión

“El éxodo debe terminarse”

Ricardo Sosa / Criminólogo

lunes 2, julio 2018 • 12:00 am

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El señor vicepresidente de los Estados Unidos de Norteamérica Mike Pence la semana anterior les dijo a los tres presidentes de los países del denominado triángulo norte de Centroamérica que la inmigración irregular hacia suelo estadounidense tiene que acabar, el éxodo debe terminarse.

Para los Estados Unidos este fenómeno social representa una grave amenaza a la seguridad nacional y exige respeto a su soberanía y fronteras, ha exigido que se respete de igual forma por los tres países centroamericanos principales exportadores de ciudadanos.

En el caso de los ciudadanos salvadoreños emprenden el viaje ya no solo buscando el denominado “sueño americano” que para ser sinceros desde hace mucho se convirtió en una verdadera pesadilla, pero que tiene a la base los dos grandes problemas no resueltos: la violencia y la pobreza.

Desde la campaña del ahora Presidente de Estados Unidos lo advirtió y expuso con total claridad que impulsaría  cambios radicales  en la política migratoria y que el Estatus de Protección Temporal (TPS) no sería renovado nuevamente, y el trabajo del Gobierno incluyendo Cancilleria fue deficiente, ausente y sin resultados para nuestros compatriotas. Y lejos de establecer una política y ofensiva diplomática encabezada por nuestro Señor Presidente hubo ausentismo.

Primero advertencias, mensajes, luego la no renovación del TPS, disminución de ayuda económica y presupuestaria hacia nuestro país y condiciones para la región. Ya Estados Unidos se cansó de que los tres países soliciten fondos y vivan a expensas de cooperación aduciendo problemas por desastres naturales cuando lo que existe en términos generales en la micro región del triángulo norte es: sangre derramada por epidemia de homicidos, hambre por falta de empleo de calidad, crimen organizado transnacional y pandillas transnacionales que matan y extorsionan a la población.

Para el caso salvadoreño luego de la llegada del Señor Presidente Trump a la presidencia y sus anuncios, el negocio ilegal de tráfico de personas presentó una considerable disminución en la demanda, incrementando los costos por viaje ilegal entre 50-100 % el valor llegando a montos de $12,000 a $15,000 el viaje en promedio,  con derecho a los famosos “tres intentos”, con los meses se ha estabilizado y los precios no regresaron a las tarifas anteriores, hubo incrementos. Se estima que cada día 150 salvadoreños como mínimo deciden emprender el viaje, son hombres y mujeres que no ignoran las condiciones a las que se pueden enfrentar con el crimen organizado saliendo de nuestras fronteras salvadoreñas, pero las amenazas de las pandillas que generan desplazamientos forzados internos ahora los obligan a salir del país ya que por el control de territorio no sirve de mucho trasladarse de departamento o municipio, y por otra parte un miembro que logre llegar a Estados Unidos representa ingresos para estas personas arriba de dos mil dólares que le permite enviar luego  de pagar el viaje al crimen organizado, montos superiores a salario mínimo.


Cuánto tiempo más pretende esperar el Estado salvadoreño para generar las condiciones de vida y servicios asistenciales para sus ciudadanos. Que se garantice la seguridad, empleo digno, y que puedan cumplir y realizar sus sueños en su tierra. Pero además que se brinden las garantías para que los hombres, mujeres y niños que están en los Estados Unidos regresen a El Salvador.