Editorial

viernes 8, octubre 2021 • 12:00 am

El embarazo de menores abre un ciclo de pobreza que necesita solución La educación sexual es fundamental para enfrentar esta problemática. No se puede seguir postergando por prejuicios sociales.

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Las estadísticas sobre el embarazo de niñas y adolescentes revelan un problema recurrente en El Salvador y aparece frecuentemente en informes del Ministerio de Salud, de las organizaciones no gubernamentales y del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Esta semana se divulgó que, en promedio, 48 niñas salvadoreñas quedan embarazadas diariamente.

El Ministerio de Salud registró el año pasado un total de 12,982 inscripciones prenatales en niñas y adolescentes, entre los 10 y 19 años, de los cuales, 503 niñas tenían 14 años o menos. Son cifras dramáticas que además provocan un ciclo interminable de pobreza y exclusión social.

¿Cómo se puede enfrentar este problema tan grave para el país? Lo primero es que hay que promover una educación sexual realista desde el hogar y las escuelas. Durante años ha habido una profunda polémica sobre este tema de parte de sectores religiosos y conservadores pero lo cierto es que el problema sigue creciendo sin proponer o encontrar una solución.

Es preocupante los casos de jovencitas que al llegar a la mayoría de edad ya tienen dos y hasta tres partos. Son niñas que no tuvieron acceso a la educación y a la salud, y eso implica que los hijos que procrean, muchas veces con otros adolescentes, no tendrán tampoco oportunidades de desarrollo y el ciclo de pobreza continúa.

Lo peor es que los informes muestran que muchos de esos embarazos son derivados de abusos sexuales a las menores de edad, lo que muestra la gravedad y complejidad de este problema que no puede seguirse ignorando por prejuicios insostenibles.