Editorial

miércoles 17, marzo 2021 • 12:00 am

El doloroso ciclo de las olas migratorias El desafío es convertir a El Salvador en una nación próspera, segura con instituciones fuertes, para que la gente no tenga que huir.

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Estados Unidos parece afrontar una nueva crisis migratoria en su frontera sur y lamentablemente, las cifras indican que entre las miles de personas que buscan ingresar a ese país, hay un alto porcentaje de ciudadanos salvadoreños, incluyendo menores de edad no acompañados.

La cifra que da la patrulla fronteriza habla de 2,185 niños salvadoreños que cruzaron la frontera de México hacia Estados Unidos entre febrero y marzo. Para que dimensionemos el problema, en promedio, un menor salvadoreño no acompañado cruzó la frontera cada hora y media, en los primeros dos meses del presente año.

La presidenta del congreso estadounidense, Nancy Pelosi, decía el domingo en una entrevista televisiva, que estos miles de migrantes cruzan la frontera por causas similares: la pobreza, el cambio climático, la corrupción que provoca malos gobiernos que no los atienden y la violencia de las pandillas o de bandas de narcotraficantes.

La realidad es que mientras en El Salvador -y el resto de Centroamérica- no se combata con eficiencia la pobreza y la violencia, así como la corrupción que deja malos gobiernos, las olas migratorias continuarán siendo un ciclo recurrente. Los gobiernos centroamericanos, con el apoyo de la comunidad internacional, deben buscar inversión para crear en estos países las fuentes de empleo que mantengan a sus ciudadanos aquí, deben crear políticas de seguridad ciudadana que no obligue a muchos a huir para proteger sus vidas del crimen organizado. Los gobiernos deben poner de su parte creando una atmósfera de armonía, democracias fuertes, Estado de Derecho y certidumbre para que lleguen esas inversiones y podamos encontrar la senda de la prosperidad y el desarrollo.