José Alfonso Chávez, de 89 años, tenía un soplo en el corazón y falleció el pasado 2 de septiembre. En la fotografía está con su hija Lorena Chávez. / Cortesía

Nacionales

El dolor de perder dos familiares en tiempos de covid-19 Una joven perdió a su madre a raíz del virus y a su abuelo, por problemas crónicos, semanas después.

Roxana Lemus

miércoles 9, septiembre 2020 • 12:02 am

Compartir

Con la frase “vengo de enterrar el corazón. Adiós papito”, la migueleña, Melissa López, lamentaba en sus redes sociales la muerte de su abuelo, José Alfonso Chávez, cuyo fallecimiento revivió el dolor tras la muerte de su madre, Lorena Chávez, a raíz del covid-19.

La joven, que al referirse a su abuelo lo nombra como papito, explica que su madre, una doctora que laboraba en San Francisco Gotera, tenía bastantes enfermedades de base y, tras resultar positiva a covid y quedar entubada, falleció el pasado 5 de agosto.

Tras el golpe emocional por la pérdida, López afirma que no imaginó que su papito, el hombre que la crió y fue como su padre, fallecería casi un mes después de su madre.

“Perder un familiar en tiempos de covid-19 es la cosa más horrible del mundo”, asegura, antes de explicar que su abuelo tenía un soplo en el corazón y siempre fueron conscientes que “cada día podría ser el último día” para él.

“Él murió de un paro cardiaco, que le dio a menos de un mes que mi mamá había fallecido; una de las cosas que más le impactó fue el dolor de perder a una hija, le impactó tanto el dolor de perder a mi mamá”, explica.

El papito de Melissa sufrió el paro cardiaco el pasado 2 de septiembre, su familia lo llevó al hospital Militar de San Miguel. Llegó al nosocomio a las 11:45 de la mañana y a las 12:30 del mediodía los médicos informaron su muerte.


“Tenía 89 años y usted se puede imaginar a un hombre de 89 años en una silla sin hacer nada, pero  mi abuelo era una persona que andaba manejando, era activo, de arriba para abajo; él daba clases de biblia (…), fue maestro de tanta gente, porque fue director del Instituto de Santa Rosa de Lima”, explicó.

Indicó que también laboró como maestro en San Rafael Oriente, Usulután y San Miguel.

“Cuando él murió la noticia fue impactante porque tanta gente en oriente lo conocía, no había quien no nos dijera ‘él fue mi maestro’”, recordó.

Señaló que como maestro de tantas generaciones, su abuelo tenía muchos reconocimientos. Mencionó que siempre les mostró mucho amor y cariño, y era el hilo que unía a toda la familia.

“Fue la persona que Dios nos envió para mostrarnos de su amor. Él fue una persona realmente increíble, nunca decía no”, precisó.

El dolor más desgarrador para la familia fue llegar al cementerio, al mismo lugar donde unas semanas antes se había sepultado a la doctora Lorena.

“Todavía estaban ahí las coronas marchitas que le habíamos puesto a mi mamá, fue doloroso”, Aunque no ha podido vivir un duelo normal, Melissa se siente reconfortada por el amor a Dios. La joven lamenta que en el contexto de pandemia no se permita recibir un abrazo, justo cuando dice que más lo necesita.