Editorial

lunes 5, noviembre 2018 • 12:00 am

El discurso contra los empresarios no ayuda al país

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El Salvador está a dos meses de la primera vuelta electoral para escoger al próximo presidente de la República. La economía, uno de nuestros grandes problemas en la última década, debería estar al centro del debate pero la mayoría de candidatos la ha soslayado y solo expresan generalidades.

El Salvador necesita salir de su ciclo de escasa inversión, baja productividad, crisis fiscales, endeudamiento asfixiante e inestabilidad. Para eso el país necesita predictibilidad, certeza y seguridad jurídica. Es fácil decirlo, lo complejo es ponerlo en práctica y para ello se necesita generar confianza entre los empresarios que son los que invierten, generan empleos y pagan impuestos. Un  discurso  irresponsable de “cambio de modelo” o de ataques a los “ricos”, solo aumenta la desconfianza y provoca que los empresarios nacionales y extranjeros prefieran otros destinos para sus inversiones.

Si la producción interna no se dinamiza, ninguna política de disciplina fiscal funcionará y El Salvador requerirá ajustes cada vez más frecuentes en sus finanzas públicas, pero una política de confrontación hacia los sectores empresariales desde tiempos de campaña electoral, no vuelve atractivo el clima de negocios para ningún inversionista y por lo tanto, no se va a dinamizar la economía. Mucho menos desde el Gobierno.