Opinión

El desprecio por el interés nacional Bajo el dictado del presidente Bukele el país carece de rumbo y estrategia en función de los grandes problemas.

Eugenio Chicas / Diputado del FMLN al Parlacen

jueves 10, septiembre 2020 • 12:00 am

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La extraña musculatura mediática, vanidosamente exhibida por el gobierno del presidente Bukele, está encubierta de manera calculada por tenues encajes que esconden sus deformidades, bajo un ambiguo género de su identidad política. El día a día se ha encargado de descubrir la grotesca masa desproporcionada y varicosa generada por la adicción al costoso consumo de “anabólicos” para moldear su artificiosa imagen, forzosamente ajustada al corsé que trata de moldear decaídos implantes de políticos reciclados, con un discurso maquillado para justificar un proyecto sin estrategia ni sustancia.

Creativas imágenes de engañosos Informes de supuestos resultados de gobierno saturan con millonarios recursos las redes sociales y algunos medios de comunicación tradicionales, bajo el disfraz de programas que solo existen en las campañas mediáticas para justificar el derroche de dineros públicos, encubriendo la ambición por extraer millonarios fondos estatales para favorecer negocios de funcionarios de gobierno.

Mientras, los bien pagados “asesores extranjeros de crisis” dictan los lineamientos de manejo mediático al enjambre de tuiteros, para disimular los estragos causados por los desmanes de las costosas improvisaciones, que terminan complicando los problemas cotidianos que sufre la gente.

Bajo el dictado del presidente Bukele el país carece de rumbo y estrategia en función de los grandes problemas. Los flamantes resultados de seguridad pública se derrumban bajo sendas investigaciones periodísticas de respetados medios como El Faro que, con más de cien documentos y entrevistas calificadas, fundamentan la existencia de una larga negociación y tratos entre funcionarios del actual gobierno y grupos criminales de pandillas. Las contundentes evidencias presentadas han sido retomadas por los principales medios internacionales y obligan a la FGR a acelerar las investigaciones que ya tenía en marcha.

Abundan los análisis que ponen en duda la sostenibilidad de supuestos resultados del costoso y artificioso Plan de Control Territorial, en razón de que siguen ocurriendo homicidios, desaparecidos y extorsiones; en concreto, estos grupos criminales siguen ejerciendo control sobre los territorios, y ellos mismos tienen la llave para decidir cuándo reactivar los homicidios. Al final, los repuntes ocurren en muchos de los territorios bajo “control” y la disminución de crímenes generalmente se da en lugares donde no opera el despliegue del mítico plan. En concreto, no está demostrada la relación entre el virtual –como todo lo del Ejecutivo- Plan de Control Territorial y los resultados alegados, reforzándose la tesis de la existencia de negociaciones entre el gobierno de Bukele y las pandillas.


Además de presumibles delitos bajo investigación, por los oscuros negocios del Ejecutivo con las pandillas, pesa mucho la falta de rumbo, de planes y programas de largo y mediano plazo del presidente Bukele, aunado, a los graves efectos causados por el mal manejo gubernamental de la crisis sanitaria. Hay incertidumbre por la falta de rumbo de la reapertura económica y la ausencia de una estrategia de reactivación integral de la economía para el largo plazo que sitúe el rumbo de nuestra política exterior en el contexto internacional y regional.

Los errores por el manejo de la cuarentena, terminaron derrumbando, los ingresos familiares, profundizando la pobreza; derrumbaron los ingresos del Estado, poniéndonos en desventaja del resto de países de la región, incrementaron la deuda pública a niveles insostenibles, amenazan la sostenibilidad de las políticas sociales, un compromiso de nación y de la región centroamericana, en función de la agenda de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible con Naciones Unidas. Carecemos de recursos para enfrentar el grave deterioro del sistema educativo, siendo este un parámetro de prevención del crecimiento de pandillas, tampoco hay compromiso para continuar la reforma de salud pública, ni para garantizar el abastecimiento del cuadro básico de medicamentos, la seguridad alimentaria, ni para frenar la creciente vulnerabilidad por los fenómenos naturales.

Salir de la crisis y reactivar el país exige volver y repasar los orígenes de la nación salvadoreña que surge a lo largo de la historia en el contexto de la unidad centroamericana; por lo tanto, somos parte del contexto de la integración regional, un proyecto integracionista que además de humano, social y cultural, es también político y económico. El área representa el destino de más del 40% de nuestras exportaciones y donde resolvemos una parte importante de nuestra seguridad alimentaria; en consecuencia, el desdén por las relaciones con nuestros vecinos, la falta de rumbo y planes, el desinterés mostrado por el gobierno del presidente Bukele sobre la integración, son contrarios al interés nacional.