Editorial

lunes 12, julio 2021 • 12:00 am

El creciente número de víctimas de la pandemia Las estadísticas de la pandemia deben leerse más allá del número de muertes o contagios, el impacto es muy profundo en la sociedad.

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Durante las últimas semanas, hemos sido testigos de cómo los contagios y muertes por covid-19 siguen aumentando en el país, un fenómeno que desgraciadamente sigue replicándose a nivel mundial aún en las naciones donde la vacunación ha avanzado ejemplarmente.

La aparición de nuevas variantes y el hartazgo pandémico que hace que los más jóvenes se descuiden, es parte de la causa. Hay una dosis de irresponsabilidad en esos eventos de aglomeraciones públicas como fue la final del fútbol mayor a inicios de junio que parecen haber sido el detonante en el caso salvadoreño.

Luego, hay que reconocer que pese a que somos el país con mejor nivel de vacunación entre nuestros vecinos, hay aún resistencia entre muchos ciudadanos para tomar la vacuna o postergarla inexplicablemente. Mientras nuestros vecinos guatemaltecos, hondureños y nicaragüenses sufren la escasez de vacunas, resulta que aquí hay gente que no se quiere vacunar. Absurdo.

La ciudadanía debe entender que más allá de las cifras de muertes y contagios, hay otro impacto profundo en nuestra economía, en nuestra realidad nacional, en las limitaciones en las inversiones que generan empleos o en el acceso total a la educación para los menos favorecidos. Mientras la pandemia nos siga afectando así, la normalidad seguirá siendo una aspiración.

Ahora que el gobierno ha abierto la vacunación a todos los adultos es cuando más se debe fomentar que todos los ciudadanos accedan a ella para acelerar la llegada a la tan ansiada inmunidad de rebaño que permita superar la pandemia. Mientra tanto, hay que seguirse cuidando la salud, la pandemia no es un juego y no ha terminado.